PANYU DAMAC
Poeta asiduo al portal
Me lanzo inapropiadamente hacia el interior de mis quebradizas persistencias,
y aunque reconozco débilmente la fuerza que me vincula al tiempo,
me cuesta de nuevo la vida probar a mi manera.
Me enfrento sin recursos al crecimiento que preví libre,
y tiro cuidadosamente de mis arrebatos
para evitar que se enreden
al pensamiento que mejor me viene.
Me hago extraño,
confiando, pobre marioneta,
en los hilos que penden del cielo de la impermanencia;
llegando a creer por un momento, pobre ciego,
que en ese arrebato de clarividencia cabe todo.
Y todo lo que suena real
es casi siempre la invisible mareta
golpeando pefectamente contra nuestros ojos.
Qué haremos, al desplazar de la ilusión lo inmutable.
Que no un retorno desprendido del caos, una chispa tierna
que nos asegure mansos.
Más allá del amor había alguien,
tan semejante a ti como a mi,
tan incoherente como yo
y tan hermoso como tú.
Había una prueba irresistible con sabor a realidad tardía
una tierra escondida trás el sol de mediodía,
un hecho conciliable, una palabra mía.
y aunque reconozco débilmente la fuerza que me vincula al tiempo,
me cuesta de nuevo la vida probar a mi manera.
Me enfrento sin recursos al crecimiento que preví libre,
y tiro cuidadosamente de mis arrebatos
para evitar que se enreden
al pensamiento que mejor me viene.
Me hago extraño,
confiando, pobre marioneta,
en los hilos que penden del cielo de la impermanencia;
llegando a creer por un momento, pobre ciego,
que en ese arrebato de clarividencia cabe todo.
Y todo lo que suena real
es casi siempre la invisible mareta
golpeando pefectamente contra nuestros ojos.
Qué haremos, al desplazar de la ilusión lo inmutable.
Que no un retorno desprendido del caos, una chispa tierna
que nos asegure mansos.
Más allá del amor había alguien,
tan semejante a ti como a mi,
tan incoherente como yo
y tan hermoso como tú.
Había una prueba irresistible con sabor a realidad tardía
una tierra escondida trás el sol de mediodía,
un hecho conciliable, una palabra mía.