Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el revés nadie se mueve...
No se ven así mismos ni a los otros,
podría ser otra trampa,
podrían ser náufragos de celadas.
Las imperturbables águilas lamen
el recinto de valles,
colina abajo medra el alimento,
los que retroceden miran hacia
cualquier punto o ven el prodigioso
relinchar de la tropilla, el retumbar
de sus cascos,
y ven la docilidad del establo...
Las fuertes aves planean sin compasión,
en la manada de ovejas hay un pastor
dispuesto.
Por fin se agolpan y se atragantan
con un cordero...
En la noche cerrada ante la fogata
cabezas humanas estallan.
No resisten la verdad; fueron con
Van Gogh a Groot Zunder y los soles
de su furias los consumieron con sus
mutilaciones.
Fueron a los caniles de babas rabiosas
y en la soledad de las fogatas rumiaron
sus penas...
y en la luz del abismo se deshicieron en jirones.
Es que en el revés, nadie se mueve.
Solo se es naufrago de distintas celadas.
No se ven así mismos ni a los otros,
podría ser otra trampa,
podrían ser náufragos de celadas.
Las imperturbables águilas lamen
el recinto de valles,
colina abajo medra el alimento,
los que retroceden miran hacia
cualquier punto o ven el prodigioso
relinchar de la tropilla, el retumbar
de sus cascos,
y ven la docilidad del establo...
Las fuertes aves planean sin compasión,
en la manada de ovejas hay un pastor
dispuesto.
Por fin se agolpan y se atragantan
con un cordero...
En la noche cerrada ante la fogata
cabezas humanas estallan.
No resisten la verdad; fueron con
Van Gogh a Groot Zunder y los soles
de su furias los consumieron con sus
mutilaciones.
Fueron a los caniles de babas rabiosas
y en la soledad de las fogatas rumiaron
sus penas...
y en la luz del abismo se deshicieron en jirones.
Es que en el revés, nadie se mueve.
Solo se es naufrago de distintas celadas.
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