Oona
Poeta recién llegado
A pesar del peligro,
a pesar de la necesidad,
entiendo que nos gusta
caminar en soledad.
Porque a fin de cuentas
no hay forma de que no podamos
decepcionarnos.
¿Qué importa entonces,
si nunca matamos el sueño y la ilusión?
Para que sea por siempre esta obsesiva continuidad de inverosímiles recuerdos,
creados por nuestras mentes difusas.
Tardío el encuentro
fuera ya de expectativas
apaciguado este fuego,
enfriado
taciturno y golpeado
como un imbécil embriagado,
me lo vuelvo a masticar
me lo vuelvo a tragar.
Nauseas,
vaciando el contenido
en un cubo de rubik,
liberando el peso del combustible
antes de estallar,
vuelan los cuerpos sobre la ciudad,
miembros de aquí para allá.
a pesar de la necesidad,
entiendo que nos gusta
caminar en soledad.
Porque a fin de cuentas
no hay forma de que no podamos
decepcionarnos.
¿Qué importa entonces,
si nunca matamos el sueño y la ilusión?
Para que sea por siempre esta obsesiva continuidad de inverosímiles recuerdos,
creados por nuestras mentes difusas.
Tardío el encuentro
fuera ya de expectativas
apaciguado este fuego,
enfriado
taciturno y golpeado
como un imbécil embriagado,
me lo vuelvo a masticar
me lo vuelvo a tragar.
Nauseas,
vaciando el contenido
en un cubo de rubik,
liberando el peso del combustible
antes de estallar,
vuelan los cuerpos sobre la ciudad,
miembros de aquí para allá.
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