Encuentro

Jose Luis Garay

Poeta recién llegado
Fué en una preciosa tarde de Abril
cuando me encontraba caminando
por el jardín del parque.
Mientras esperaba a que tu llegaras
contemplaba las flores,
no demoraste en llegar,
no había razón porque,
después, te recibí con un abrazo
acariciando tu pelo te dije:

-Que bueno que viniste-

-Dime una cosa,
ahora que estamos juntos
¿Hasta donde te gustaría llegar?

-No lo sé-

Dijiste.

-por favor ayúdame,
pues hay tantas ideas en mi mente-

-Dime-

repliqué de un modo muy ingenioso.

-¿Como tu piensas?
si bien sabes tú
que soy como el agua que corre
en la corriente de tus deseos-

Sonriendo y mirandome a los ojos
dijiste palabras que sonaban
como un secreto en mi oído.

-Bueno, mi deseo es hacer realidad
nuestros sueños,
pues tal parece que cuando estoy contigo
siento que vivo en fantasía.-

Diciendo que si con la cabeza,
agregué con intrépido entuciasmo.

-A mí me sucede lo mismo,
¿Te gustaría que fueramos a la alcoba de mi casa?-

-Esta ocurrencia...
¿No es un juego equívoco de palabras?

preguntaste con deseo de saber.

-No lo és
creo que es un designio nuestro-

Afirmé con certeza.

Luego, tomados del brazo
caminamos rumbo a mi casa,
y mirándome de reojo me dijiste sonriendo.

-Del modo que tú lo dices
suena muy fácil-

Había un sentimiento de gozo
en nuestros corazones
difícil de describir,
sin embargo,
se asemejaba que caminabamos
sobre un arco iris,
todo parecía formidable
sentíamos el gozo de la vida.

Al llegar al momento de la intimidad
te pregunté:

-Todo esto es hermoso y placentero,
pero......¿Estás segura de lo que vamos hacer?-

Cruzando el dedo de tu mano
sobre mi boca dijiste de la mejor manera.

-Shssst, hoy es el día en que se romperán
nuestros corazónes.-

Con la emoción casi se me olvida mi nombre
y lo único que pude decir fueron estas palabras.

-Que bueno que viniste-

Ya no dijimos más palabras,
y nos manifestamos con caricias y besos,
caricias y besos que no aceptan el limite,
amarrando así en la cama
nuestros sentimientos y deseos.

A todas éstas nuevas emociones
nuestros cuerpos reaccionaron favorablemente,
y realmente fué tán grande nuestro gozo
que hasta sentíamos que salía fuego
de nuestros corazónes.

Y pasaron las horas,
no le dimos importancia al tiempo,
estábamos convencidos en la idea
de ya no separarnos más,
y pasamos la noche en vela
bombardeando con felicidad
nuestras vidas.

Quién lo hubiera dicho!

A la fecha, de este encuentro
han pasado ya treinta y dos años,
nos nacieron tres hijos,
y Tú sigues siendo mis días de sol.

Además, quiero recalcar
que mis noches contigo
siguen siendo igual de placenteras
como la primera noche que nos conocimos.

Nunca olvidaré cuando te dije:

-Que bueno que viniste-


Escribe: José Luis Garay
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba