Cesar Cabello Araya
Poeta recién llegado
El clima hizo una pausa en pleno invierno,
los vientos suaves de una noche especial,
los llevaron envueltos hasta aquel encuentro,
tantas veces anhelado, deseado, tan genial.
Una mirada cruzó, los ojos directo al corazón,
mas que una palabra se convirtió en abrazo,
las manos con locura cambiaron toda la razón,
para que aquel encuentro nunca fuese un fracaso.
Sus palabras rompieron el silencio de las miradas,
y con su sonrisa creó el momento mas adecuado,
se instalaron frente a frente en una mesa marmolada,
se conocieron por fin, los sueños habían quedado.
Su mirada sincera penetro más al fondo que su alma,
sintió la presión de aquel momento en ese instante,
los nervios traicionaban casi todas sus palabras,
se quedó, dejándose llevar por su voz tan excitante.
Las personas a su alrededor parecían no existir,
no había nada en el mundo más bello e importante,
se miraba en sus ojos, como nunca se sentía vivir,
como siempre no quería que terminara ese instante.
Una coca cola bastó para brindar por el encuentro,
el humo del cigarro volaba, escapaba de sus manos
esas palabras que ahondaban sus oídos tan adentro
que en instantes, podía sentir el sabor de sus labios.
La noche fue fiel compañera a esa utopía vanidosa,
se enfrentaron los miedos, se alejaron los fantasmas,
descubrió en su alma una bella melodía, una prosa,
un verso que sigue rondando y aun grita en su alma.
No más sola, estará ahí contigo en las noches solitarias,
será aquella mano amiga que busques en las tristezas,
le dará el abrigo cuando el frío le vista de nostalgias,
será él quien le aliente cuando el mundo le de pereza.
Se fue por donde había venido al ansiado encuentro,
volvió su mirada, partió de su lado arrastrando su alma,
no dejo rastros, ni marcas de sus pasos en el pavimento,
pero muchas huellas dentro de su corazón que la sanan.
Se llevo de ella los llantos, las sonrisas, las miradas,
y le dijo, estaré siempre contigo al morir tu alegría,
detuvo el tiempo en su vida con esas lindas palabras,
y ella nunca, nunca olvidará lo que le trajo a su vida.
los vientos suaves de una noche especial,
los llevaron envueltos hasta aquel encuentro,
tantas veces anhelado, deseado, tan genial.
Una mirada cruzó, los ojos directo al corazón,
mas que una palabra se convirtió en abrazo,
las manos con locura cambiaron toda la razón,
para que aquel encuentro nunca fuese un fracaso.
Sus palabras rompieron el silencio de las miradas,
y con su sonrisa creó el momento mas adecuado,
se instalaron frente a frente en una mesa marmolada,
se conocieron por fin, los sueños habían quedado.
Su mirada sincera penetro más al fondo que su alma,
sintió la presión de aquel momento en ese instante,
los nervios traicionaban casi todas sus palabras,
se quedó, dejándose llevar por su voz tan excitante.
Las personas a su alrededor parecían no existir,
no había nada en el mundo más bello e importante,
se miraba en sus ojos, como nunca se sentía vivir,
como siempre no quería que terminara ese instante.
Una coca cola bastó para brindar por el encuentro,
el humo del cigarro volaba, escapaba de sus manos
esas palabras que ahondaban sus oídos tan adentro
que en instantes, podía sentir el sabor de sus labios.
La noche fue fiel compañera a esa utopía vanidosa,
se enfrentaron los miedos, se alejaron los fantasmas,
descubrió en su alma una bella melodía, una prosa,
un verso que sigue rondando y aun grita en su alma.
No más sola, estará ahí contigo en las noches solitarias,
será aquella mano amiga que busques en las tristezas,
le dará el abrigo cuando el frío le vista de nostalgias,
será él quien le aliente cuando el mundo le de pereza.
Se fue por donde había venido al ansiado encuentro,
volvió su mirada, partió de su lado arrastrando su alma,
no dejo rastros, ni marcas de sus pasos en el pavimento,
pero muchas huellas dentro de su corazón que la sanan.
Se llevo de ella los llantos, las sonrisas, las miradas,
y le dijo, estaré siempre contigo al morir tu alegría,
detuvo el tiempo en su vida con esas lindas palabras,
y ella nunca, nunca olvidará lo que le trajo a su vida.
::Me encanto la forma de sentir en ese encuentro, tanto, que podria adoptarlo.