Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Viene corriendo el río arrebatado,
pintaste tu manto rojo,
pareces encendido;
me susurró el pensamiento.
Me llamabas;
reconocí la sonoridad de tu acordeona,
suave brisa apresurada.
ese tu estilo fugaz,
Santafesino enamorado.
Cerco mi cintura y un beso;
me despertó,
asombrada.