Desearía abrirte
mi corazón
pero no puedo, no, no puedo.
Deseo pero no puedo,
quiero pero no puedo,
intento pero no puedo,
y no hacerlo me duele,
me duele tener que ocultarlo,
tener que esconderlo, tener que negarlo,
tener que esperar sin poder decirte
que tú eres la esencia que preciso
para seguir viviendo.
Y ahora te tengo cerca,
cada vez más cerca, ya puedo tocarte,
alargar mis dedos para rozar tu cuerpo,
desearía hacerlo y sentir tu cuerpo,
pero no lo hago y oculto mi deseo
en las profundidades de mi ser,
arrojando la tentación de mi mente.
Y ya despiertas y te giras
y me ves y sonries al verme
y tu cara se torna en una hermosa rosa
y me miras y sonríes de nuevo
y un temblor te recorre sin poder controlarte
y tus ojos me miran con un brillo ardiente
y tus labios se mueven
y tu voz surge,
primero tímida y nerviosa,
luego fuerte y segura
y me saludas
y me hablas
y me cuentas algo sin importancia
para distraer tu mente
y yo te escucho hipnotizado
por esa voz, esos ojos, esa mirada.
La sorpresa ya pierdes
y la calma vuelve tras el momento de duda
y hablamos tranquilos de las cosas de otros
y yo pienso en silencio:
¡Tú tan cerca y yo tan lejos!
Y luego nos vamos
y nos despedimos
y quedamos en vernos
y nos alejamos en silencio,
reprochándonos otra oportunidad perdida
y deseando otro encuentro
antes de que acabe el día
y llevando con nosotros el recuerdo
del encuentro de ese día
que reviviremos, paso a paso, en nuestra mente
hasta el próximo encuentro.
mi corazón
pero no puedo, no, no puedo.
Deseo pero no puedo,
quiero pero no puedo,
intento pero no puedo,
y no hacerlo me duele,
me duele tener que ocultarlo,
tener que esconderlo, tener que negarlo,
tener que esperar sin poder decirte
que tú eres la esencia que preciso
para seguir viviendo.
Y ahora te tengo cerca,
cada vez más cerca, ya puedo tocarte,
alargar mis dedos para rozar tu cuerpo,
desearía hacerlo y sentir tu cuerpo,
pero no lo hago y oculto mi deseo
en las profundidades de mi ser,
arrojando la tentación de mi mente.
Y ya despiertas y te giras
y me ves y sonries al verme
y tu cara se torna en una hermosa rosa
y me miras y sonríes de nuevo
y un temblor te recorre sin poder controlarte
y tus ojos me miran con un brillo ardiente
y tus labios se mueven
y tu voz surge,
primero tímida y nerviosa,
luego fuerte y segura
y me saludas
y me hablas
y me cuentas algo sin importancia
para distraer tu mente
y yo te escucho hipnotizado
por esa voz, esos ojos, esa mirada.
La sorpresa ya pierdes
y la calma vuelve tras el momento de duda
y hablamos tranquilos de las cosas de otros
y yo pienso en silencio:
¡Tú tan cerca y yo tan lejos!
Y luego nos vamos
y nos despedimos
y quedamos en vernos
y nos alejamos en silencio,
reprochándonos otra oportunidad perdida
y deseando otro encuentro
antes de que acabe el día
y llevando con nosotros el recuerdo
del encuentro de ese día
que reviviremos, paso a paso, en nuestra mente
hasta el próximo encuentro.