camaron_
Poeta recién llegado
Érase la mujer buscando un beso.
Érase el hombre mordisqueando el labio;
al tener contacto ésos dos frenéticos
el corazón cámbia a rojo alabastro
y con sangrientas lágrimas de fuego
serán latidos sobre el viejo mármol.
El sol despierta un vértice de luz;
dona al mundo con imperial belleza,
como un paisaje empiezan los amores
y al horizonte extrovertido esperan.
¡Ah! éstos se van igual que han venido
rápidos bullen sin dejar esencia
sólo un hálito añorado y vacío
otorga sobre el pecho su presencia.
Érase la mujer mirando un cielo
donde el azul, con gris se diluía.
Érase un hombre que contaba nubes
y fijo en una idea pierde el tiempo;
cuando elevas tu frente con mi sueño
dos lágrimas el rostro despendía.
Yo me abalanzo y casi por intento
mis dos manos tus senos los lamiera;
son dos pirámides que imita Egipto
puntiagudas al cielo están erectas.
Tú extasiada y con extraño proceso
atónita en los gemidos cabalgas
al compás de un acelerado ritmo
como si de música se tratara.
Autor: José Reloba Gómez.
camaron_
Érase el hombre mordisqueando el labio;
al tener contacto ésos dos frenéticos
el corazón cámbia a rojo alabastro
y con sangrientas lágrimas de fuego
serán latidos sobre el viejo mármol.
El sol despierta un vértice de luz;
dona al mundo con imperial belleza,
como un paisaje empiezan los amores
y al horizonte extrovertido esperan.
¡Ah! éstos se van igual que han venido
rápidos bullen sin dejar esencia
sólo un hálito añorado y vacío
otorga sobre el pecho su presencia.
Érase la mujer mirando un cielo
donde el azul, con gris se diluía.
Érase un hombre que contaba nubes
y fijo en una idea pierde el tiempo;
cuando elevas tu frente con mi sueño
dos lágrimas el rostro despendía.
Yo me abalanzo y casi por intento
mis dos manos tus senos los lamiera;
son dos pirámides que imita Egipto
puntiagudas al cielo están erectas.
Tú extasiada y con extraño proceso
atónita en los gemidos cabalgas
al compás de un acelerado ritmo
como si de música se tratara.
Autor: José Reloba Gómez.
camaron_