ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Encuentro
Por cierta determinación, el azar,
la casualidad, el destino,
puede que por un dios que no hubo
y que sin embargo así lo quiso
o el curioso trayecto de caminos
que obcecadamente en silencio
conducen a confluencias no anunciadas
porque habían caído en el desahucio
por sus puntos de arribo improbables
y suscitan de pronto la sorpresa
(que en rigor de verdad jamás es tanta)
de entrelazar afectos dispersados
que se mancomunan en una antología
Sucede entonces la fiesta de poemas
florecida en un libro inexistente
hasta nomás ayer en que apenas
era ingenio en el proyecto de un poeta
de esos que saben juntar y bien acomodar
sentires de otros con los propios
de modo de traernos la noticia necesaria
de que puede que el frío y que la noche mala
o que el sobrevuelo de la desesperanza
pero que aún en ese trance atribulado
nunca, nunca estamos enteramente solos
siempre hay un nuevo punto del encuentro
para instarnos a buscar un adelante...
Por cierta determinación, el azar,
la casualidad, el destino,
puede que por un dios que no hubo
y que sin embargo así lo quiso
o el curioso trayecto de caminos
que obcecadamente en silencio
conducen a confluencias no anunciadas
porque habían caído en el desahucio
por sus puntos de arribo improbables
y suscitan de pronto la sorpresa
(que en rigor de verdad jamás es tanta)
de entrelazar afectos dispersados
que se mancomunan en una antología
Sucede entonces la fiesta de poemas
florecida en un libro inexistente
hasta nomás ayer en que apenas
era ingenio en el proyecto de un poeta
de esos que saben juntar y bien acomodar
sentires de otros con los propios
de modo de traernos la noticia necesaria
de que puede que el frío y que la noche mala
o que el sobrevuelo de la desesperanza
pero que aún en ese trance atribulado
nunca, nunca estamos enteramente solos
siempre hay un nuevo punto del encuentro
para instarnos a buscar un adelante...