Panchopipe
Poeta recién llegado
Un encuentro ocasional,
de esos para nunca olvidar.
Siempre por las noches,
nuestros labios se vuelven a encontrar.
Suave belleza, cálida proeza.
De mirada seductora
y labios provocadores.
Los ojos ajenos son testigos de nuestros amores.
Perdido en tu encanto,
la forma en que nos miramos,
como la gente envidia
la forma en que nos amamos.
Maldigo el tener ojos,
ya nada me parece bello
mas tu presencia, yo anhelo.
Maldigo el tener manos,
ahora solo pueden reconocer
lo especial de tu cuerpo de mujer.
Maldigo el tener boca,
que desde el día en que conoció la tuya
jamas sentirá una sensación más pura.
Amada mía, seamos sinceros
la luna nos ha visto como amantes bajo su brillo
nosotros esperaremos otra noche,
impacientes como niños.
de esos para nunca olvidar.
Siempre por las noches,
nuestros labios se vuelven a encontrar.
Suave belleza, cálida proeza.
De mirada seductora
y labios provocadores.
Los ojos ajenos son testigos de nuestros amores.
Perdido en tu encanto,
la forma en que nos miramos,
como la gente envidia
la forma en que nos amamos.
Maldigo el tener ojos,
ya nada me parece bello
mas tu presencia, yo anhelo.
Maldigo el tener manos,
ahora solo pueden reconocer
lo especial de tu cuerpo de mujer.
Maldigo el tener boca,
que desde el día en que conoció la tuya
jamas sentirá una sensación más pura.
Amada mía, seamos sinceros
la luna nos ha visto como amantes bajo su brillo
nosotros esperaremos otra noche,
impacientes como niños.
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