Encuentros y despedidas
Robinson arias c.
Recuerdo padre..
Cuando era niño y te ibas al trabajo
Mis ojos se opacaban de tristeza
Me quedaba en la ventana
Con la mirada lejana de nostalgia
A esperar tu largo regreso
En la tarde te veía llegar con la mirada taciturna,
Con un silencio muy acompañado del cansancio
En tu espalda la pena del obrero mal pagado
En los ojos; los destellos de esperanza de una vida mejor conmigo
Entonces yo salía corriendo a tu encuentro
con un exiguo y cálido abrazo
que era el bálsamo de tus penas
El tiempo que nunca perdona..
Inicio su loca marcha y deje de ser niño
Abandone como todos
El cálido nido que me construiste.
Mi corazón se torno errante y bohemio
Mi cabello blanqueó de cenizas como el tuyo
A veces mi corazón trashumante,
Cargando con mi pena de obrero mal pagado;
Volvía al nido en que nací y que jamás cambió.
Pero entonces, eras tu el que salía a mi encuentro
Avido de alegría y nostalgia
Brillaban tus ojos en una alquimia de felicidad y ausencia
Entonces tu abrazo era el bálsamo de mis penas.
Luego mi corazón vagabundo volvía al camino..
Y tu te quedabas con la tristeza empozada en la ventana
Esperando mi largo regreso.
Ahora te has ido tu
y yo me he quedado en este umbral de la vida
Con esta nostalgia que atardece mi mirada
Con esta pena que se funde con la ceniza de mi cabello
Con esta soledad de isla olvidada
Que acompaña mi caminar ya lento y cansado
Pero ya no espero tu regreso
no volverás
Más te prometo que yo iré a tu encuentro; en la última alba de oro!!!
Robinson arias c.
Recuerdo padre..
Cuando era niño y te ibas al trabajo
Mis ojos se opacaban de tristeza
Me quedaba en la ventana
Con la mirada lejana de nostalgia
A esperar tu largo regreso
En la tarde te veía llegar con la mirada taciturna,
Con un silencio muy acompañado del cansancio
En tu espalda la pena del obrero mal pagado
En los ojos; los destellos de esperanza de una vida mejor conmigo
Entonces yo salía corriendo a tu encuentro
con un exiguo y cálido abrazo
que era el bálsamo de tus penas
El tiempo que nunca perdona..
Inicio su loca marcha y deje de ser niño
Abandone como todos
El cálido nido que me construiste.
Mi corazón se torno errante y bohemio
Mi cabello blanqueó de cenizas como el tuyo
A veces mi corazón trashumante,
Cargando con mi pena de obrero mal pagado;
Volvía al nido en que nací y que jamás cambió.
Pero entonces, eras tu el que salía a mi encuentro
Avido de alegría y nostalgia
Brillaban tus ojos en una alquimia de felicidad y ausencia
Entonces tu abrazo era el bálsamo de mis penas.
Luego mi corazón vagabundo volvía al camino..
Y tu te quedabas con la tristeza empozada en la ventana
Esperando mi largo regreso.
Ahora te has ido tu
y yo me he quedado en este umbral de la vida
Con esta nostalgia que atardece mi mirada
Con esta pena que se funde con la ceniza de mi cabello
Con esta soledad de isla olvidada
Que acompaña mi caminar ya lento y cansado
Pero ya no espero tu regreso
no volverás
Más te prometo que yo iré a tu encuentro; en la última alba de oro!!!
