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  • Herramienta de Métrica Española mejorada

    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

Eneas

Mi vida es de Carros Alados.
Oscuros caballos, ladinos,
jalando hacia rumbos vedados.
Hay otros, de aspectos divinos,

creándome mundos pensados
tan solo al seguir tus caminos.
Los prietos, relinchos airados,
a veces parecen genuinos

demonios de la tentación.
Y de eso, ¿qué supo Platón,
inmerso en su filosofía?

¿Qué puede explicar su razón
acerca del mal corazón
que troncha un amor en un día?
 
Última edición:
De amarte se henchía mi día,
por verte gozaba vivir,
tus besos me hacían hervir,
la sangre de amor me latía.

La diana en mi ser se vertía
y en uno el completo existir,
anillo de plata y safir,
unión de los dos convertía.

Mas luego forjaste la duda,
verdad no creíste jamás,
y yo ya no pude hacer más.

A toda pregunta, yo muda,
dolida por tu decepción,
jamás supliqué tu perdón.

los-amantes.jpg

Los amantes; Remedios Varo.​
 
Última edición:
Tal vez seré un vulgar gorrión.
El canto humilde entre un millar.
Un ave en vuelo sobre un mar
que solo admite a un Poseidón.

No soy un dios, carezco el don
de, en tus mareas, derivar
sin rumbo, hacia cualquier lugar
que dicte un loco corazón.

Yo mucho sé de velas rotas,
de los desguaces e impiedades
que tus tormentas proporcionan.

Tampoco quiero, a cuentagotas,
tomar tu amor si a tus verdades
las cosas simples las traicionan.

Solo experimentando con sílabas tónicas pares, para ver si cambia mi percepción acerca de los potenciales ritmos machacones. Creo que esta variante tampoco escapa al problema.
 
Última edición:
Muy buen soneto. Te felicito Ermenegildo.

A veces las ansias traicionan,
producen angustia tenaz,
mostrando un ambiente falaz,
la tierna verdad distorsionan.

Se pierde en tormentas el hilo
del tímido amor que prospera,
no obstante el torrente, en espera
de un pálido sol, luz en vilo.

Mas no se resigna y avanza
en contra de la desventura.
Su centro es diamante y perdura,

pues quiere brotar sin tardanza
el fruto que pugna por vida
que en los corazones anida.

fruto.png
 
Última edición:
Muchas gracias, Luciana. Complicados los de nueve, ¿verdad?

Suele pasar que una partida
sea un adiós que sabe a nuevo.
Son magias de un amor longevo:
tal vez su llama esté con vida.

¿Podré cauterizar la herida
con el rescoldo que me llevo
o, en mis ficciones, me renuevo
viéndolo cómo se suicida?

Nada se muere en cada fibra
que se ha marcado con tu paso.
Y fueron todas, las conté.

Nada este espacio me equilibra
si la distancia es el fracaso
con que victorias evité.
 
Última edición:
Solo hay que entrar en el ritmo y salen.

Que ya me olvidaste, lo sé,
que el cielo rompiste por mí,
que en puros cristales me vi,
que en otro universo migré.

Que soy solo polvo estelar,
que un tal hoyo negro gravito,
que no se me escucha ni un grito,
que yo no te toco al hablar.

Que tú ya ni en sueños me ves
que ya en tu memoria hay un hueco,
que ya no recuerdas ni el eco
de aquella canción que una vez,

tú me compusiste cantando,
y ahora susurras, llorando.

 
Última edición:
Si digo “cuánto” es “hasta cuando”.
Si grito, “¿qué?” será “¡otra vez!”
No sé si llego a la vejez
con tus maniobras de comando,

de guerrillera que, emboscando
un corazón con tu altivez,
pretende hacer de insensatez
un galanazo, un Marlon Brando.

Con este estrés insoportable
solo se me peló algún cable
y ya perdí hasta el apetito.

Tendrías que enfundar el sable
verbal, ¡pardiez, tan detestable!,
azote de este tortolito.
 
Última edición:
Cuando te miré, tortolito,
estaba pensando en amarte
mirabas al sur, no sé qué arte
de gesto de asombro fortuito

te causó el mirarme de frente,
dudaste, mas luego viniste,
con falso pretexto dijiste,
-no actúes así, tan demente,

cualquiera de pronto diría
que quieres perder ya tu vida
quedándote a media avenida-

Que suerte, viniste a mi vía,
me pusiste a salvo en la acera
y no me dejaste soltera.
 
Última edición:
Por mi esqueleto de madera,
experto soy en las astillas
que acumulara a pies juntillas
en esta vida pasajera.

El mundo no es para cualquiera,
y mucho menos si las millas
de tiempo andado, en unas sillas
mueren chirriando en la flojera

de nalgas y el andar de Cronos.
Fui solo un árbol, lo sé bien.
Solo un pigmento que se aferra

a no perder sus verdes tonos.
Fui el don del nido y no sé quién
tronchó mis días en la Tierra.
 
Última edición:
Milagro fecundo es la tierra,
alberga semillas de vida,
germina su rastro atrevida,
y llena de brotes la sierra.

Y pinta color esmeralda,
con chispazos rosas y azules,
colmando en arroyos de tules
y en montes con flores de gualda.

Recibe a los muertos gozosa
los mezcla y la vida reboza
siendo tan solo una, en un todo.

Son notas de igual armonía
formando la gran sinfonía
que surge, gimiendo, del lodo.
 
Última edición:
El éter es sabelotodo
de la miseria en este mundo.
Y como un manto de perdón,
puede asomarnos, sobre lodo
o abismo, un arrebol fecundo,
una señal de bendición.

El universo envuelve todo.
Se arropa solo, vagabundo
en su extensión y sinrazón.
Y así y todo, a ese Quasimodo
de abajo, fútil e iracundo,
le ofrece un sol y redención.
 
¿Para que buscar redención
en este gran mundo traidor?
¿Para que buscar el amor
que solo te lleva a traición?

Mejor no buscar y esperar,
mirar el azul allá arriba
que lleva la luz en deriva
y verla en la noche expirar.

Gozar el entorno, su noche,
escuchar la música suave
que el alma de líos nos lave.

Dejar que la vida se abroche
su túnica verde y nos mire
y por nuestras ansias suspire.
 
Última edición:
Antes que el corazón expire,
que me lo quemes de una vez
te pido. Cuando ya no mire,
amor, el revolú en tu tez
en las mañanas, sin que inspire
lo que ultimó mi timidez,
quiero que indagues si estoy vivo
y, de este oxígeno, el motivo.

 
Última edición:
Bueno, me inmiscuyo con este que dedico a un mal poeta:

Siempre te me vas por las ramas
soslayando decir verdad,
disfrutas de tu libertad,
con alegría la proclamas.

Sabes recitar y declamas
con ritmo y buena voluntad,
tus versos llevan vaguedad,
llenos van de burdas soflamas.

Te crees experto poeta
que escribe bella poesía,
dejas volar la fantasía.

Mas quedas lejos de la meta
te falta estilo y la fineza
de versar con delicadeza.
 
Yo te miro y vas con presteza
a cortar de tajo mi anhelo
vas por otra senda, mi cielo,
yo te significo maleza.

Eres creador de belleza
y tú te la guardas con celo.
Tú sabes que yo te camelo,
y que eres mi anhelo, tibieza.

Mas sé que no soy de las flores
que rondas libando sus mieles.
Tu piel solo roza otras pieles.

Mas yo he de llorar mis amores
pensando en el rojo de tu arte
porque es de mi amor el baluarte.
 
Quisieron definir el arte,
plasmárnosla en una ecuación.
Vino el experto de ocasión,
-bocón del cual no debes fiarte-

y disertó como el baluarte
de un público zamborondón
que imaginó que una canción,
sangrientas guerras y el dios Marte,

un pétalo carnoso y vivo,
el túmulo en la sepultura
y un ave en la ciudad apática,

en un período lectivo,
sucinto y lleno de incultura,
se explica en forma matemática.
 
Última edición:
Yo quise ser, sí, matemática
fui, yo aprendí los algoritmos
y calculé los logaritmos,
mas me aburrió la tal temática,

pues demostrar los teoremas
los de los números reales
los que eran obvios y triviales
me parecían anatemas.

Pero además los matemáticos
son aburridos y flemáticos
yo no encontré ninguno guapo,
y desconfié besar un sapo.

Me fui a estudiar a las estrellas,
con un astrónomo me uní a ellas.
 
Última edición:
Se evaporaron las doncellas.
Eran las frágiles mentiras
de un mundo de castillos rotos.
No existen genios en botellas.
Y un Aladino van de giras,
buscando por el mundo fotos
de hombrías que ideó en cavernas
por lo que porta entre sus piernas.
 
Última edición:
Pequeña cintura, con piernas
moldeadas, firmes y largas,
en el pensamiento aletargas.
Sueñas con miradas tan tiernas,

de noche, el placer que te aguarda.
La buscas poniéndose el sol,
te gusta mirar su arrebol,
parece que el rostro así le arda.

Al verte doblar esa esquina
con paso seguro y confiado
ella tiembla y corre a tu lado.

Amor es la cosa divina
que pinta los días, las horas,
como plumas de aves canoras.
 
Última edición:
Serán muy pocas las auroras
que difuminen los cristales
tuyos que guarda el corazón.
Me trajo el sol, sin más demoras,
mil rayos como manantiales
de luz que ignora mi visión.
Muy poco sé ya de vertientes.
Menos aún de ojos valientes.
 
Última edición:
No hago poesía aunque intente
solo hilo palabras, collares,
y aunque quiera hacer malabares
no resulta nada, es frecuente.

Se enrolla serpiente en mi mente,
sus crótalos suenan a mares
y enturbia el estruendo cantares
que causa en mí, gozo demente.

Y brilla en azul castañuela,
y tumba y retumba el tambor,
y el ritmo se vuelve feroz.

Y bailo aunque todo me duela
me agito ante tanto fragor
y un hilo se vuelve mi voz.
 
Un reloj cabalga veloz
las semanas de mi almanaque.
Me sorprende, en tétrico ataque,
con su prisa joven, su voz
de relápago en el verano.
Con violencia, jala mi mano.
 
Última edición:
Mi hijo me pedía mi mano
por sentir seguro su paso.
Tenía tres años, no en vano
es que pasó el tiempo. Lo abrazo,

necesito apoyo en la acera.
Es el más cortés caballero.
Le recuerdo cómo es que él era,
sonríe y dice: -Tu güero*.

Compartimos dulces recuerdos,
su infancia, juguetes, paseos,
del patio los gritos, jadeos.

Después, discusión, desacuerdos.
Y se hizo varón, con familia,
ahora es él quien me auxilia.
*Güero: Méx. Dicho de una persona: Que tiene los cabellos rubios.


 
Esto de escribir es muy sano,
ya que es como hacer ejercicio,
se estira el pensar hasta el quicio,
o arruga la mente hasta el vano.

Palabras jugar es un vicio,
un vicio en que yo me arrellano,
las pongo en un hilo que hilvano,
si bien las dispongo, acaricio.

Palabras en juego que suenan
y a ritmo construyen canciones
que alegran a los corazones.

Aunque otras a veces resuenan
lastiman a quien las escucha
usadas también en la lucha.
 
Con su presencia largirucha,
loco y de barba descuidada,
fue Don Quijano el Don Quijote,
Señor de la Imposible Lucha,
Hidalgo de la Lid Chalada
y cuanto estrafalario mote
se nos ocurra en un instante:
Valiente Caballero Andante.
 
Última edición:
Me pongo a escribir y -adelante-
me digo pensando: -¿que causa?-
reviro, y haciendo una pausa,
-pues no se me ocurre ni un cante.

Hablaré de: flores, hormigas,
de estrellas del cielos brillantes,
de viejos amores, amantes,
de nuevos dolores, fatigas.

¿de qué puedo hablar?: ¿de las piedras
que el río las lleva rodando?
¿de nubes que pasan volando?

¿de muros trepados por hiedras?
¿o de tu silencio que aturde?
Mi mente no sabe lo que urde.

 
Última edición:
Me hichiste recordar unos de mis tangos preferidos, “De puro curda” con esa rima.

Por más que el tanguero se encurde
y todo el estaño* le llore,
no hará que esa pena le more
el hoyo que al pecho le aturde.
Tal vez toda calle le urde
la nota del rumbo final.
¡Quién sabe qué rumbo es su mal,
si a sendas jamás se amigó!
¡Qué poco que el sol le alumbró
su don de miseria barrial!

* m. Ar, Ur. obsol. Barra o mostrador de un bar u otro establecimiento similar (Fuente: Asociación de Academias de la Lengua Española, diccionario de mericanismos: https://www.asale.org/damer/estaño)
 
Ibas por un triste andurrial,
silbando los tangos porteños,
así te miraba yo en sueños,
seguro soñaba yo mal,

pues yo no conozco esa tierra.
De gauchos leí unas historias,
Hernández en décimas, glorias
de hombres duros, recios, encierra.

Mi sueño ilusión me parece,
cual una película absurda
de trama ridícula y burda.

No obstante la imagen merece
en una especial remembranza
un punto de dulce semblanza.

 
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