Enfermedad
Tengo desvencijadas puertas,
ventanas, pisos y techos,
lo que una vez fue habitable
de este lugar que te amó.
Y que te digo del alma:
estoy enfermo de ti...
Pero disfruté del fuego
que me quemó el corazón.
Y nuevamente me buscas,
¡Te acercas a mi dolor!
Me ofreces otra aventura
¡porqué sin ventura soy!
Enfermo estoy de tu orgullo
de su mal que nos hechiza,
de esta inclemente golpiza
que ya me impide ser tuyo.
Entiéndelo ya mujer
para que sirve querer
y de que sirven tus besos
si solo nos dan dolor.
Un dolor inacabable
al no haber honestidad,
dolor que llena de dicha
pero que huirle es mejor.
Tengo desvencijadas puertas,
ventanas, pisos y techos,
lo que una vez fue habitable
de este lugar que te amó.
Y que te digo del alma:
estoy enfermo de ti...
Pero disfruté del fuego
que me quemó el corazón.
Y nuevamente me buscas,
¡Te acercas a mi dolor!
Me ofreces otra aventura
¡porqué sin ventura soy!
Enfermo estoy de tu orgullo
de su mal que nos hechiza,
de esta inclemente golpiza
que ya me impide ser tuyo.
Entiéndelo ya mujer
para que sirve querer
y de que sirven tus besos
si solo nos dan dolor.
Un dolor inacabable
al no haber honestidad,
dolor que llena de dicha
pero que huirle es mejor.
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