Odisea
Poeta recién llegado
Los sonetos me bendicen la vida
sin fiebre en la agonía
ya parecen insondables
los recuerdos de este engaño
Se pone en rojo atardecer
el columpio bajo el niño
sin prisa a ceder
la riqueza de este paraíso
Que curioso festín
improviso el destino
que si no es bien querido
la piel le arruga hasta el hastió
sin fiebre en la agonía
ya parecen insondables
los recuerdos de este engaño
Se pone en rojo atardecer
el columpio bajo el niño
sin prisa a ceder
la riqueza de este paraíso
Que curioso festín
improviso el destino
que si no es bien querido
la piel le arruga hasta el hastió