BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay tristezas tan infinitas
resbalan entre mis manos sudorientas
hay tiestos y macetas y regazos suspendidos
como labios enhiestos que eligieran piezas musicales
zonas de luz disuelta entre pájaros visitantes
apenas un instante apenas un instante
toda esa fecundidad derramada en la sombra
que llegó y alcanzó su soleada cúspide nevada
intransigente con lo espurio, razón del cuerpo
en las ambrosías celestes
hoy encuentro el taciturno gesto de un corazón asediado
por nubes encuentros fortuitos lunáticas conversaciones
el hilo de lo material estableciéndose en perpetua solemnidad
un ángel de brillo nuevo acariciando la mejilla
de aquella alta mujer o de soles todavía inmaduros
que esperan un límite a sus desórdenes
ante el tímpano austero de matrices abocadas
y una luz eterna envolviéndome y mintiéndote,
luego la luz se disuelve y hay pájaros concurriendo
cosas y objetos que espabila la muerte
más que la vida o mis manos.
©
resbalan entre mis manos sudorientas
hay tiestos y macetas y regazos suspendidos
como labios enhiestos que eligieran piezas musicales
zonas de luz disuelta entre pájaros visitantes
apenas un instante apenas un instante
toda esa fecundidad derramada en la sombra
que llegó y alcanzó su soleada cúspide nevada
intransigente con lo espurio, razón del cuerpo
en las ambrosías celestes
hoy encuentro el taciturno gesto de un corazón asediado
por nubes encuentros fortuitos lunáticas conversaciones
el hilo de lo material estableciéndose en perpetua solemnidad
un ángel de brillo nuevo acariciando la mejilla
de aquella alta mujer o de soles todavía inmaduros
que esperan un límite a sus desórdenes
ante el tímpano austero de matrices abocadas
y una luz eterna envolviéndome y mintiéndote,
luego la luz se disuelve y hay pájaros concurriendo
cosas y objetos que espabila la muerte
más que la vida o mis manos.
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