Enrique Antonio (Para ti, Papá)
(19.12.2014)
La noche era el momento
para conocer
el otro paisaje.
Descubiertos por la tenue luz
Los árboles mostraban
la historia de las sombras
que los convirtieron
en su hogar.
Las ramas
atraídas al azar
por los imanes vegetales
mostraban
los heridos
los escondidos
los muertos
los fusionados
a lo largo de la vida
de esos caminos.
Mostraban veloz
al pasante
aquello que saben
los habitantes de Güigüe.
Pienso en aquella noche
en medio
de la mitad
de la oscuridad:
frenas
apagas los faros
me invitas a pisar el asfalto
y oir las conversaciones
entre la hierba
los árboles
los grillos
los sapos
las talanqueras
y formulas el conjuro:
No temas
siempre
estaré contigo.
Y te recuerdo hoy
sumergido
en una lluvia obstinada
que apenas me moja
de tantos temblores de antes
que ya no me perturban
alejado del principio
con más recorrido
que por recorrer
con la nostalgia de la frontera
que mira hacia occidente
y sólo digo:
gracias
por quererme
tanto.
(19.12.2014)
La noche era el momento
para conocer
el otro paisaje.
Descubiertos por la tenue luz
Los árboles mostraban
la historia de las sombras
que los convirtieron
en su hogar.
Las ramas
atraídas al azar
por los imanes vegetales
mostraban
los heridos
los escondidos
los muertos
los fusionados
a lo largo de la vida
de esos caminos.
Mostraban veloz
al pasante
aquello que saben
los habitantes de Güigüe.
Pienso en aquella noche
en medio
de la mitad
de la oscuridad:
frenas
apagas los faros
me invitas a pisar el asfalto
y oir las conversaciones
entre la hierba
los árboles
los grillos
los sapos
las talanqueras
y formulas el conjuro:
No temas
siempre
estaré contigo.
Y te recuerdo hoy
sumergido
en una lluvia obstinada
que apenas me moja
de tantos temblores de antes
que ya no me perturban
alejado del principio
con más recorrido
que por recorrer
con la nostalgia de la frontera
que mira hacia occidente
y sólo digo:
gracias
por quererme
tanto.