Childe Harold
Poeta recién llegado
Ensayo 68
Hoy quiero estar aquí, sin más, contigo ;
para decirte las palabras lúdicas
del amor que te profeso en silencio,
gritando tu nombre desnudo y triste
por los pasillos sombríos del alma.
Contigo...
Deambulando en esta madrugada
observándote callado, llorando;
y soplando los vocablos eternos
del lenguaje insonoro de los labios,
del ruido insoportable de las lenguas.
Contigo...
Y pudriéndome en la mortal mortaja
de los años vividos, por vivir...
Dentro del féretro de las nostalgias
de los sueños incumplidos, soñados,
de los que sueño sin dormir, noctámbulo.
Contigo...
Respirando tus ojos espontáneos,
que me miran alejados de todo,
dentro de un templo de finas pestañas.
Hoy quiero decírtelo con palabras,
dejando los formalismos de lado.
Contigo...
Es difícil pronunciar una sílaba
si mi voz está ausente en un limbo,
en donde el verbo descansa a sus anchas
sabiendo que el trabajo está cumplido,
cuando mi mirada intercambia gestos
Contigo.
Hoy quiero estar aquí, sin más, contigo ;
para decirte las palabras lúdicas
del amor que te profeso en silencio,
gritando tu nombre desnudo y triste
por los pasillos sombríos del alma.
Contigo...
Deambulando en esta madrugada
observándote callado, llorando;
y soplando los vocablos eternos
del lenguaje insonoro de los labios,
del ruido insoportable de las lenguas.
Contigo...
Y pudriéndome en la mortal mortaja
de los años vividos, por vivir...
Dentro del féretro de las nostalgias
de los sueños incumplidos, soñados,
de los que sueño sin dormir, noctámbulo.
Contigo...
Respirando tus ojos espontáneos,
que me miran alejados de todo,
dentro de un templo de finas pestañas.
Hoy quiero decírtelo con palabras,
dejando los formalismos de lado.
Contigo...
Es difícil pronunciar una sílaba
si mi voz está ausente en un limbo,
en donde el verbo descansa a sus anchas
sabiendo que el trabajo está cumplido,
cuando mi mirada intercambia gestos
Contigo.