¿Vamos? Tu y yo, si.
A donde el sol no queme.
A donde el agua no moje.
A donde el viento no roce.
Vamos a donde la tierra tiene tu nombre.
Donde tu cuerpo es el único camino a seguir,
él único templo que adorar.
Tu voz sigilosa penetro en mi mente,
en mi alma, en mi existencia.
Encarecidamente me prestaron el olvido.
Nunca pudo venir, nunca pudo presentarse.
El roble al intemperie.
Mi corazón rendido a ti.
Mi beso cálido, fugaz, húmedo,
permanece esperando eternamente
por ti, para ti.