El ruido de las olas golpeando las rocas me había despertado.. se estrellaba con el ímpetu de romper los pocos peñones que sobrevivían a la orilla de la playa formada con la arena provenientes de otras rocas, que en su tiempo, se erguían desafiando el mar... y hoy se han disuelto en una arena suave color a desierto.
El sol comenzaba a rasgar la obscuridad con lineas de color púrpura dejando visulumbrar las pocas nubes que existían, mientras la luna se consumía en un color blanco amarilloso y quedaba como único testigo de la noche anterior en que cenamos, bailamos, hicimos el amor, caminamos en la ya solitaria calle Ruiz a media noche y en fín vivíamos el uno para el otro, no existía el resto del mundo y para mí solo tú importabas pues mi corazón nunca ha tenido cabida para otro amor.
Ha medida que los minutos pasaban, los rayos púpuras se habían convertido en tonos naranjas y lila... de repente el mar pareció detenerse junto con el viento y tomó un color rosado y solo una suave brisa dejaba pequeñas olas bailar al unísono y brillar con una mezcla de la luz que reflejaba la luna y el sol que anunciaba su llegada.
Un pareja de gaviotas rasgaba la quietud y volaban al ras de las olas.
Seguí pensando en ti y me di cuenta que ese momento tan bello que contemplaban mis ojos tenía una similitud inigualable al verte a ti. Desee que la noche anterior durara una eternidad y este deseo lo arroje al mar, queriendo que su luz y su oleaje lo guardaran para que cuando volviera a este lugar me despertara en las mañanas y entonces no sería ya el mar quien me llamara si no tu recuerdo.
El sol comenzaba a rasgar la obscuridad con lineas de color púrpura dejando visulumbrar las pocas nubes que existían, mientras la luna se consumía en un color blanco amarilloso y quedaba como único testigo de la noche anterior en que cenamos, bailamos, hicimos el amor, caminamos en la ya solitaria calle Ruiz a media noche y en fín vivíamos el uno para el otro, no existía el resto del mundo y para mí solo tú importabas pues mi corazón nunca ha tenido cabida para otro amor.
Ha medida que los minutos pasaban, los rayos púpuras se habían convertido en tonos naranjas y lila... de repente el mar pareció detenerse junto con el viento y tomó un color rosado y solo una suave brisa dejaba pequeñas olas bailar al unísono y brillar con una mezcla de la luz que reflejaba la luna y el sol que anunciaba su llegada.
Un pareja de gaviotas rasgaba la quietud y volaban al ras de las olas.
Seguí pensando en ti y me di cuenta que ese momento tan bello que contemplaban mis ojos tenía una similitud inigualable al verte a ti. Desee que la noche anterior durara una eternidad y este deseo lo arroje al mar, queriendo que su luz y su oleaje lo guardaran para que cuando volviera a este lugar me despertara en las mañanas y entonces no sería ya el mar quien me llamara si no tu recuerdo.