Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Enterré tus besos
sin sangre ni nombre
en un jardín que cerró los ojos,
los geranios se quedaron mudos
y una palabra herida
derramó sus letras por el césped.
Nunca el sol lloró tanto,
la lluvia se escondió
en un momento muerto,
yo me arañaba los oídos
para no escuchar los días
y cerraba mis sueños
para no buscarte,
para no morir de amor
en el intento.
sin sangre ni nombre
en un jardín que cerró los ojos,
los geranios se quedaron mudos
y una palabra herida
derramó sus letras por el césped.
Nunca el sol lloró tanto,
la lluvia se escondió
en un momento muerto,
yo me arañaba los oídos
para no escuchar los días
y cerraba mis sueños
para no buscarte,
para no morir de amor
en el intento.