adrian 81
Poeta recién llegado
Entibiame el alma que refresca por la mañana,
tal acecho del abatido espectro de tu cara,
somnoliento ascenso de la distante mirada,
rodeando el sol por la bendita ventana.
Perforame con tu cristal de luz,
mata de un solo rayo mi existencia,
que ya no prende las ganas que antes tuve,
corazón difunto que late todavía por ti.
Mi carne vaga por la tierra de los vivos,
perdiendo tiempo andando por la vida,
pero que vida habrá ahora sin la tuya,
solitaria diadema que hace una larga espera.
Buscando la respuesta al acertijo,
te busco entre las estrellas por las noches,
brilla una más que las demás,
dando motivo tu destello a mi encierro mortal
A las penas que se han quedado en la tierra,
mis disculpas por no poder volver a intentar,
empezar una vez de nuevo,
pero es difícil mi amor olvidar.
tal acecho del abatido espectro de tu cara,
somnoliento ascenso de la distante mirada,
rodeando el sol por la bendita ventana.
Perforame con tu cristal de luz,
mata de un solo rayo mi existencia,
que ya no prende las ganas que antes tuve,
corazón difunto que late todavía por ti.
Mi carne vaga por la tierra de los vivos,
perdiendo tiempo andando por la vida,
pero que vida habrá ahora sin la tuya,
solitaria diadema que hace una larga espera.
Buscando la respuesta al acertijo,
te busco entre las estrellas por las noches,
brilla una más que las demás,
dando motivo tu destello a mi encierro mortal
A las penas que se han quedado en la tierra,
mis disculpas por no poder volver a intentar,
empezar una vez de nuevo,
pero es difícil mi amor olvidar.