ENTONCES SOÑÁNDOTE
Hoy dejaré de escribir para describirte
en mis glaucos pensamientos.
Alrededor de un cascabel inmigrante
nace tu cuerpo individual
que gira en los pinceles de Miró.
Entonces soñándote
te arrebato en los cristales
que pasan por la indomable
ternura de las noches solitarias.
Veloz es el viento que se lapida
en el baile de sutiles mariposas.
Te debo
me debes
nos debemos
en el oficio de labios que podrían besarse
de mil maneras.
Tú sabes cómo enderezar o doblar
las pisadas del viento. Tú sabes
cómo reír con un orgasmo virtual
entre los pliegues de la noche.
Pones tu ombligo donde siempre me apeteces
y me arrastras a la única luz que se cincela en
los dinteles del mar.
Es tu atuendo recién cortado una página precámbrica
unida a la raíz del tiempo que haya visiones
en el vértigo de abstractos columpios
que todavía se mecen.
Vivimos expuestos a la sintaxis del deseo
que circula en los hombros de la poesía,
vivimos desollándonos piel a piel
pedazo a pedazo,
y estás aquí para rebanar los miedos
sobre el acero, darme humedad en los ojos
y desmembrarte de espaldas
frente a la lluvia que aún queda
y
que dulcemente adoro
cuando me pienso en ti.
Hoy dejaré de escribir para describirte
en esta imaginación
que lame tu cuerpo y flecha
todavía
alguna estrella en el sur.
EBAN
(Octubre, 2020)