Entonces viene la pesadumbre

Alberto falso tipo duro

Poeta recién llegado
El ruido de la gente moviéndose, puedes oír el golpeteo de los zapatos en el asfalto. Los ojos se tornan húmedos, la oscuridad y su misericordia ofrecen una excelente morada para el sufrimiento. Te desdoblas entre botellas vacías, cigarrillos y recuerdos apenas nítidos, apenas propios. De repente, la lluvia azota contra los colectivos, su histeria se te mete por la nariz y se queda atrapada en las cejas. Todo lo que quieres es morir, pero lo único que tienes es la vida en soledad.

Los chicos salen en impermeables amarillos y botas de plástico a saltar en los charcos, los viejos se olvidan de ellos y se encierran en sus casas, mirando en la televisión a los estúpidos niños bonitos.

Qué triste es su vida, piensas mientras sacas de tu bolsillo un caramelo barato y lo metes a tu boca. Cuando todo eso ha dejado de importarte, no queda algo más que hacer que tomar un pedazo de papel y una pluma, vaciar todo lo que queda de tinta en el tintero y sumergir la pluma. Todo lo que queda por hacer es apoyar la pluma en el papel e intentar convencerte de que eres humano y escribir algo que más o menos pueda llamarse poesía... o mierda.
 
El ruido de la gente moviéndose, puedes oír el golpeteo de los zapatos en el asfalto. Los ojos se tornan húmedos, la oscuridad y su misericordia ofrecen una excelente morada para el sufrimiento. Te desdoblas entre botellas vacías, cigarrillos y recuerdos apenas nítidos, apenas propios. De repente, la lluvia azota contra los colectivos, su histeria se te mete por la nariz y se queda atrapada en las cejas. Todo lo que quieres es morir, pero lo único que tienes es la vida en soledad.

Los chicos salen en impermeables amarillos y botas de plástico a saltar en los charcos, los viejos se olvidan de ellos y se encierran en sus casas, mirando en la televisión a los estúpidos niños bonitos.

Qué triste es su vida, piensas mientras sacas de tu bolsillo un caramelo barato y lo metes a tu boca. Cuando todo eso ha dejado de importarte, no queda algo más que hacer que tomar un pedazo de papel y una pluma, vaciar todo lo que queda de tinta en el tintero y sumergir la pluma. Todo lo que queda por hacer es apoyar la pluma en el papel e intentar convencerte de que eres humano y escribir algo que más o menos pueda llamarse poesía... o mierda.

Buenas tardes Alberto:

De entrada te diré que la porquería a veces es la propia escoba de nuestras soledades, que este Microprosa, me atrae porque es la realidad de uno mismo, en momentos concretos ,que con la ayuda de la pluma, la tinta y el desaliento, se logran este buen resultado.

Un saludito.
 

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