Pablo Garcia
Poeta recién llegado
ENTRE DOS LUCES
En esta primavera de Oviedo y
desde la ventana, vuelvo esta tarde
en la más gris penumbra a observar
sin prisa la cumbre del Naranco.
El sol tapado desvela a lo lejos
apenas un convento rodeado
de casitas con sus tejados rojos
y el resto del paisaje eran unos
prados verdes sembrados de maíz.
A verte saldré también esta noche
como fulgor refrescante que guías
mi luz en la esperanza de lo nocturno.
Hay algo irreal que me lleva hacia ti,
con el simple deseo, de poderte ver y
hoy de nuevo sonriente y callado al no
poder descubrir tu imaginada silueta
te sigo soñando con esa cadencia
fascinante a través de mi ordenador.
Sueños que aparecen pausados y
en una impensada sensualidad que llega
con esa cadencia sin cesar y distante.
Siempre te sueño huyendo, sombra
de mujer fugaz a traves del ordenador
pero en mi corazón sigues como
una huella de borrosa la lejanía.
POLgarcia
_________________
En esta primavera de Oviedo y
desde la ventana, vuelvo esta tarde
en la más gris penumbra a observar
sin prisa la cumbre del Naranco.
El sol tapado desvela a lo lejos
apenas un convento rodeado
de casitas con sus tejados rojos
y el resto del paisaje eran unos
prados verdes sembrados de maíz.
A verte saldré también esta noche
como fulgor refrescante que guías
mi luz en la esperanza de lo nocturno.
Hay algo irreal que me lleva hacia ti,
con el simple deseo, de poderte ver y
hoy de nuevo sonriente y callado al no
poder descubrir tu imaginada silueta
te sigo soñando con esa cadencia
fascinante a través de mi ordenador.
Sueños que aparecen pausados y
en una impensada sensualidad que llega
con esa cadencia sin cesar y distante.
Siempre te sueño huyendo, sombra
de mujer fugaz a traves del ordenador
pero en mi corazón sigues como
una huella de borrosa la lejanía.
POLgarcia
_________________