Karosea
Poeta asiduo al portal
Tus manos aviesas se deliran por mi cuerpo
como gotas van desvistiendo la humedad condensada de mi piel.
Se entrometen, se acentúan, se apoderan,
serpentean; van devanando las hebras del deseo sin después.
Tu boca siempre inquieta corretea por el llano
de mi vientre palpitante que la aloja en su más preciada calidez.
Se desata, se confunde y se aprisiona,
me remonta como viento huracanado a tu propia desnudes.
Y entre ir, volver, sentir, latir… Tu sabor y mi aliento
se aúnan en afinar, extinguiéndose despacio para pronto renovar.
Rebasa la ternura mil fuegos de encendido ilimitado;
tal despliegue cuerpo a cuerpo; colosal desbocarme en tu mirar.
Y entre más, buscar, tenernos… Tu susurro y mi anhelo
danzan como las olas briosas y envolventes en este aglutinado elixir
del encuentro, del ensamble, del imperioso sentir.
Nos perdemos, nos tallamos entre tu ser y mi río, dejándonos coincidir.
como gotas van desvistiendo la humedad condensada de mi piel.
Se entrometen, se acentúan, se apoderan,
serpentean; van devanando las hebras del deseo sin después.
Tu boca siempre inquieta corretea por el llano
de mi vientre palpitante que la aloja en su más preciada calidez.
Se desata, se confunde y se aprisiona,
me remonta como viento huracanado a tu propia desnudes.
Y entre ir, volver, sentir, latir… Tu sabor y mi aliento
se aúnan en afinar, extinguiéndose despacio para pronto renovar.
Rebasa la ternura mil fuegos de encendido ilimitado;
tal despliegue cuerpo a cuerpo; colosal desbocarme en tu mirar.
Y entre más, buscar, tenernos… Tu susurro y mi anhelo
danzan como las olas briosas y envolventes en este aglutinado elixir
del encuentro, del ensamble, del imperioso sentir.
Nos perdemos, nos tallamos entre tu ser y mi río, dejándonos coincidir.