Jesus Reina
Poeta asiduo al portal
¡Cínico! Que en callar sabes
ver el jardín del edén,
a una distancia mistral.
Suerte que tocan mis ojos
hartos de ser doblegados
cada irrisorio recreo
Cada día, cada noche.
¡Cínico! Que en callar sabes,
mentir las verdades puras.
A ti, superflua verdad
me rindo en silencio heroico
sin más dolor, sin más risas.
Caigo de la ingenua babia
lanzado por un bello ángel.
¡Cínico! Obvia decadencia;
rompe todos mis sentidos,
desorienta toda fe.
Ébano albo en mi triste vida,
Tarde llega a mí este bálsamo.
más es el poder Veneno
Sabor a fresa A cielo.
¡Crítico! Corazón gélido,
crisálida arma el futuro
que no cambia nada aquí,
solo el ruido mudo y fútil
hasta redimir la gloria
de los minutos perdidos,
mártires en santa guerra.
¡Cínico! Que no haces nada.
La flor ve el brillo del sol,
el ángel es turbio al verlo,
poeta ríe a los dos
como el que sabe, va a morir
suerte de la soledad.
"Septillas de versos blancos"
ver el jardín del edén,
a una distancia mistral.
Suerte que tocan mis ojos
hartos de ser doblegados
cada irrisorio recreo
Cada día, cada noche.
¡Cínico! Que en callar sabes,
mentir las verdades puras.
A ti, superflua verdad
me rindo en silencio heroico
sin más dolor, sin más risas.
Caigo de la ingenua babia
lanzado por un bello ángel.
¡Cínico! Obvia decadencia;
rompe todos mis sentidos,
desorienta toda fe.
Ébano albo en mi triste vida,
Tarde llega a mí este bálsamo.
más es el poder Veneno
Sabor a fresa A cielo.
¡Crítico! Corazón gélido,
crisálida arma el futuro
que no cambia nada aquí,
solo el ruido mudo y fútil
hasta redimir la gloria
de los minutos perdidos,
mártires en santa guerra.
¡Cínico! Que no haces nada.
La flor ve el brillo del sol,
el ángel es turbio al verlo,
poeta ríe a los dos
como el que sabe, va a morir
suerte de la soledad.
"Septillas de versos blancos"