razyel
Poeta recién llegado
Los dedos me duelen
de arañar la nostalgia,
cuando en los lunes que no atardecen
se enfría inexorable mi taciturna alma.
Los párpados envelen
la luz amarilla rábica
de la pequeña lámpara y entullecen
el último sueño con violenta calma.
Me enredo en el cabello verde
del onirismo, del inconciente,
caigo por su abismo espiralado
sin disensión, sin siquiera tacto.
Entre el ensueño y la lucidez,
todo duele un poco menos.
El mundo, su ruido, su tristeza
sus habitantes. Tu ausencia.
de arañar la nostalgia,
cuando en los lunes que no atardecen
se enfría inexorable mi taciturna alma.
Los párpados envelen
la luz amarilla rábica
de la pequeña lámpara y entullecen
el último sueño con violenta calma.
Me enredo en el cabello verde
del onirismo, del inconciente,
caigo por su abismo espiralado
sin disensión, sin siquiera tacto.
Entre el ensueño y la lucidez,
todo duele un poco menos.
El mundo, su ruido, su tristeza
sus habitantes. Tu ausencia.