Lautaro L.
Poeta asiduo al portal
"Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza
De polvo y tiempo y sueño y agonías"
Jorge Luis Borges
Al verlo ahí tirado sin su pierna,
vomitando en idiomas desconocidos
todo su odio, su delirio y sus recuerdos
uno no dejaba de pensar en su pasado.
Habrá tenido sus amores,
habrá cometido sus errores
y no menos inclemente el tiempo pasó por el
y no menos terrible fue su soledad.
Un invierno crudo se llevo a sus despojos,
al menos eso pienso tras pasar
por las esquina sin sentir la música
de sus sonidos azarosos,
de sus quejidos irrepetibles;
un lenguaje que se habla
con palabras deformadas.
Una herida abierta en el cemento,
cicatrices en las calles, los invisibles
suelen ser esas personas que duermen
las esquinas, que besan el asfalto,
que solo comen su futuro.
No muy distintos a nosotros,
quizás mas inmortales, siempre
mas recordados, los fantasmas de las calles.
¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza
De polvo y tiempo y sueño y agonías"
Jorge Luis Borges
Al verlo ahí tirado sin su pierna,
vomitando en idiomas desconocidos
todo su odio, su delirio y sus recuerdos
uno no dejaba de pensar en su pasado.
Habrá tenido sus amores,
habrá cometido sus errores
y no menos inclemente el tiempo pasó por el
y no menos terrible fue su soledad.
Un invierno crudo se llevo a sus despojos,
al menos eso pienso tras pasar
por las esquina sin sentir la música
de sus sonidos azarosos,
de sus quejidos irrepetibles;
un lenguaje que se habla
con palabras deformadas.
Una herida abierta en el cemento,
cicatrices en las calles, los invisibles
suelen ser esas personas que duermen
las esquinas, que besan el asfalto,
que solo comen su futuro.
No muy distintos a nosotros,
quizás mas inmortales, siempre
mas recordados, los fantasmas de las calles.
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