Seba de la Estación
Poeta recién llegado
Por encima del amor está la mar
y por debajo del amar está la sal.
La sal ida del alma de tu lágrima,
la grima que refleja tu salida en cada página.
Esa sal iba a recorrer el universo de tu cuerpo
pero se fundió con el único verso de mi saliva.
Te quiero cerca, sin embargo,
pero, con embargo, te amo de lejos
desde espejos compuestos de tu esencia en
mercados de ausencias con puestos de mis pellejos.
Siempre, durante la edad del sol,
se arropa mi soledad con tu silencio
y la ropa que agujerea mi yo
no se calma con tu recuerdo,
y tu silueta de cal quema
me abrasa
y me abraza
con tu bazo, tus rizos
tus besos, tus vicios
tu redondez, tus quicios
tu desnudez, tu tez, tu pez
tan sólo una vez
Y se acaba la partida
Porque después yo te retengo
Tú después me olvidas
y por debajo del amar está la sal.
La sal ida del alma de tu lágrima,
la grima que refleja tu salida en cada página.
Esa sal iba a recorrer el universo de tu cuerpo
pero se fundió con el único verso de mi saliva.
Te quiero cerca, sin embargo,
pero, con embargo, te amo de lejos
desde espejos compuestos de tu esencia en
mercados de ausencias con puestos de mis pellejos.
Siempre, durante la edad del sol,
se arropa mi soledad con tu silencio
y la ropa que agujerea mi yo
no se calma con tu recuerdo,
y tu silueta de cal quema
me abrasa
y me abraza
con tu bazo, tus rizos
tus besos, tus vicios
tu redondez, tus quicios
tu desnudez, tu tez, tu pez
tan sólo una vez
Y se acaba la partida
Porque después yo te retengo
Tú después me olvidas