MiguelEsteban
ÚNICO
Regazos de cielo
que me acogen en su seno.
Entre cuchillos de yerba
descansa mi cuerpo,
junto al pozo del recuerdo
amándote despierto en sueños.
Como duende en tu jardín
y pájaro en su rama,
vestirán las estrellas mi calma,
la hora romperá el reloj
y este pulso encontrará tu beso
en la distancia de un parpadeo a otro,
roto.
Encontrarán mis manos tus mariposas
y mi amor tu placer,
en la primavera de mi vid,
en el otoño de mi olivo,
en el sol y el silencio de su luz,
en el viento y escarcha
de la luna invernada.
Presos los labios
suspirarán por ti el te amo
y los pájaros confundirán el mar
con el cielo
a cada noche que te encuentro.
Amada hada de mis besos,
la noche verá nuestros cuerpos
enroscados como serpientes.
Te escribo que sin ti no veo ni flores
ni lindes donde viven mis ilusiones,
por vernos felices,
por juntos vernos libres.
Río de mi esperanza
envuélveme en tus latidos febriles
de locura y pasión.
Vuélveme gota de lluvia
y remanso de ternura.
Seré melodía del viento,
rocío de estrella en tu boca,
de tu piel las flores desangradas
que te conforman,
de tu fuego la madera,
tu ilusión verdadera,
seré yo acariciando tu cabello
enredado en tu pelo seré yo
dando placer a tu cuerpo
cada noche sedienta.
Serán nuestras ganas hoguera,
tus caricias la luna entera,
viviré de lo bonito del brillo en tus ojos.
Pintará tu sonrisa mi anhelo
enamorado de tus huesos.
Hasta cada amanecer eterno tener
de tu pupila frente a mi pupila prendida.
Las flores del bosque crearán nuestro lecho.
Regaremos la semilla de nuestro amor
con cariño para siempre juntos desearnos
como el agua a su nube,
la montaña a su piedra,
la hierba a la pradera,
la abeja a su colmena
y el árbol a su tierra.
Serás mi vida entera.
El Castellano y Leannan-Sidhe
que me acogen en su seno.
Entre cuchillos de yerba
descansa mi cuerpo,
junto al pozo del recuerdo
amándote despierto en sueños.
Como duende en tu jardín
y pájaro en su rama,
vestirán las estrellas mi calma,
la hora romperá el reloj
y este pulso encontrará tu beso
en la distancia de un parpadeo a otro,
roto.
Encontrarán mis manos tus mariposas
y mi amor tu placer,
en la primavera de mi vid,
en el otoño de mi olivo,
en el sol y el silencio de su luz,
en el viento y escarcha
de la luna invernada.
Presos los labios
suspirarán por ti el te amo
y los pájaros confundirán el mar
con el cielo
a cada noche que te encuentro.
Amada hada de mis besos,
la noche verá nuestros cuerpos
enroscados como serpientes.
Te escribo que sin ti no veo ni flores
ni lindes donde viven mis ilusiones,
por vernos felices,
por juntos vernos libres.
Río de mi esperanza
envuélveme en tus latidos febriles
de locura y pasión.
Vuélveme gota de lluvia
y remanso de ternura.
Seré melodía del viento,
rocío de estrella en tu boca,
de tu piel las flores desangradas
que te conforman,
de tu fuego la madera,
tu ilusión verdadera,
seré yo acariciando tu cabello
enredado en tu pelo seré yo
dando placer a tu cuerpo
cada noche sedienta.
Serán nuestras ganas hoguera,
tus caricias la luna entera,
viviré de lo bonito del brillo en tus ojos.
Pintará tu sonrisa mi anhelo
enamorado de tus huesos.
Hasta cada amanecer eterno tener
de tu pupila frente a mi pupila prendida.
Las flores del bosque crearán nuestro lecho.
Regaremos la semilla de nuestro amor
con cariño para siempre juntos desearnos
como el agua a su nube,
la montaña a su piedra,
la hierba a la pradera,
la abeja a su colmena
y el árbol a su tierra.
Serás mi vida entera.
El Castellano y Leannan-Sidhe