Lope
Poeta adicto al portal
Entre las alas de tus ojos,
diviso ese par de guiños seductores.
Yo no escribo para los lectores,
escribo para ella que tiene la llave de este cerrojo.
Ella me hace volar con abrir mi mente,
me vuelve un desquiciado, un demente.
Me vuelvo loco por su cintura,
esa escultura que me lleva hasta la escritura.
Ella mueve esa cadera demandante
y yo desde antes ya la movía, a mi manera.
Tiene esos labios rojos brillante
y los míos que no se quieren esperar.
Mis dientes la saborean,
mientras mis oídos la divisan.
Hago muecas esperando que me vea
y ella sigue parada con la misma sonrisa.
Provoca reacciones químicas en mi cerebro
y cada que me dirige una sonrisa celebro.
Me gusta cuando va blanco y negro,
me alegro si me ve franco.
No disimulo su hermosura,
me trae contando gotas.
Mientras ella hace travesuras,
yo la imagino, ella no lo nota.
Las palabras brotan en el papel
y en mi piel sus tiernos labios.
En sus océanos yacen mis navíos
y en los míos la calma del fiel.
diviso ese par de guiños seductores.
Yo no escribo para los lectores,
escribo para ella que tiene la llave de este cerrojo.
Ella me hace volar con abrir mi mente,
me vuelve un desquiciado, un demente.
Me vuelvo loco por su cintura,
esa escultura que me lleva hasta la escritura.
Ella mueve esa cadera demandante
y yo desde antes ya la movía, a mi manera.
Tiene esos labios rojos brillante
y los míos que no se quieren esperar.
Mis dientes la saborean,
mientras mis oídos la divisan.
Hago muecas esperando que me vea
y ella sigue parada con la misma sonrisa.
Provoca reacciones químicas en mi cerebro
y cada que me dirige una sonrisa celebro.
Me gusta cuando va blanco y negro,
me alegro si me ve franco.
No disimulo su hermosura,
me trae contando gotas.
Mientras ella hace travesuras,
yo la imagino, ella no lo nota.
Las palabras brotan en el papel
y en mi piel sus tiernos labios.
En sus océanos yacen mis navíos
y en los míos la calma del fiel.