sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre las lunas de los sueños prohibidos, más las palabras de un sabio metido en la noche, pero también en un día metido en el cielo de un día, se encontrarían las respuestas de un mundo dividido, se sabría que estarían o de día o de noche. Los sueños no eran tiempos, eran puentes hacia el más largo de los ritmos, pues de los secuestros de almas, llamados así, también denominados ladrones de sueños, y en donde las miradas se hacían ojos para iluminar las fantasías, y exponer las leyes de esta partida. En realidad era un juego mágico, en donde los participantes tenían que entrar en una fase adentrada entre la claridad y la oscuridad. Por eso un sabio era el guía hacia los lugares más escondidos, y llenos de una lucha guiada hasta las telarañas encharcadas en sangre, pues más allá de los paisajes, aparecían Fernits Griman, unas especies de pájaros con alas de murciélago, y además poseían lágrimas de la humanidad, estas se metían en su cuerpo, y descosían el liquido y lo transformaban en un veneno y lo llamarían Veneniso Grakildo. Este juego como ya he nombrado se basaría en la supervivencia de la suerte, representada por el día, y el terror representado por la noche. Las llamas de los Escorpions Vertibres, unos guerreros que harían destrozar a las palabras y descoserían los mundos en calma, y apoyarían a los truenos de las calaveras de Gronder el Birbor, pues este era un cadáver imperial, pues su leyenda se transformaría en historia de un mundo momificado, para establecer la comunión de los muertos, y pasar a la vida clara, y así transformar los estados de animo en una conexión reciclada hasta el más bello paisaje de ciudades espirituales, que llegarían a los enigmas más difíciles de resolver, pues de los latidos de animales con sangre caliente, y de los truenos de visiones ópticas, se verían a los fantasmas del sabio espiritista. Fantasmas de unas imágenes tan surrealistas como auténticamente reales. Esos fantasmas eran como libros que se abrían con su transparente visión, hasta encender los ojos de los presentes, y ellos harían invocar a las criaturas de una ley establecida por el juego, ese juego se llamaba Bits Filidiuter, un juego que se podía jugar o de día o de noche, pero debías de elegir uno de los dos estados del día, nunca los dos seguidos, ya que si elegías los dos, podrías enfrentarte a un ladrón de sueños, y este te atraparía con su mente, y te haría entrar en su juego, y serias su esclavo, y no podrías mirar a otra parte que no fuera ese mundo surrealista, y así tus lágrimas serían cenizas, y se quemarían tus ojos hasta quedarte ciego, y no poder ver, porque entre los rayos visuales ya no serías nada, pues la muerte te habría delatado y solo serías victima de un juego tan maldito como extraño y aventurero.