alejandro guardiola
Poeta adicto al portal
Va cruzando el jinete en la noche oscura
bajo el manto de la luna que las sombras atraviesa
hundiéndose en el lodo feroz de los pantanos
bajo el trote de su caballo majestuoso y sereno
Un viejo solitario se detiene un instante
luego sigue su camino encorvado por el viento
la noche está fresca y la luna radiante
más él sigue su camino bajo el manto estrellado
Galopa caballo mío, no pares ni un instante
que no te arredre la noche ni temas a las sombras
sigue con tu ritmo siempre al galope constante
llévame al horizonte, llévame junto a ella
Al trote de su caballo va cruzando las montañas
en busca de su mujer que al otro lado le espera
ni el viento ni las sombras, nada su valor arredra
pues lleva su pensamiento en los ojos de su amada
El arroyuelo a lo lejos más acallado murmura
es la voz de su amada que parece le llama
él le pide otro esfuerzo a su brava montura
deseando llegar hasta donde ella le espera
Entre las negras encinas hay una fuente de piedra
junto a ella ve a su amada que allí le espera
desciende de su caballo su corazón se altera
su boca contra su boca su mano en su cabellera
bajo el manto de la luna que las sombras atraviesa
hundiéndose en el lodo feroz de los pantanos
bajo el trote de su caballo majestuoso y sereno
Un viejo solitario se detiene un instante
luego sigue su camino encorvado por el viento
la noche está fresca y la luna radiante
más él sigue su camino bajo el manto estrellado
Galopa caballo mío, no pares ni un instante
que no te arredre la noche ni temas a las sombras
sigue con tu ritmo siempre al galope constante
llévame al horizonte, llévame junto a ella
Al trote de su caballo va cruzando las montañas
en busca de su mujer que al otro lado le espera
ni el viento ni las sombras, nada su valor arredra
pues lleva su pensamiento en los ojos de su amada
El arroyuelo a lo lejos más acallado murmura
es la voz de su amada que parece le llama
él le pide otro esfuerzo a su brava montura
deseando llegar hasta donde ella le espera
Entre las negras encinas hay una fuente de piedra
junto a ella ve a su amada que allí le espera
desciende de su caballo su corazón se altera
su boca contra su boca su mano en su cabellera