Nos engañamos, ocultamos, aparentando que nada pasa, hablamos de más, traicionamos con tal de sentirnos capaces de pensar que hicimos lo correcto.
Y nos damos cuenta que no es así, nos mentimos, interferimos en donde no nos corresponde.
Somos personas tan egoístas, envidiosos, que deseamos que las demás sufran, porque por dentro el corazón y el alma, se nos está pudriendo, decimos ser capaces de amar, querer y apreciar.
Pero mientras que nuestros pensamientos, palabras y obras revelen lo contrario.
Todos decimos quienes somos; pero nadie es realmente quien dice que es, pues nadie es lo que aparenta decir, porque vivimos ocultando lo que más nos duele.