Corriendo de puntillas,
Entre tu bosque de Margaritas,
Siguiendo el eco de tu risa,
Se encuentra tu mirada y la mia.
Miro tus luceros,
Dos llamaradas en tu rostro,
Me quemas al tocar mis dedos,
Cual bondadoso y amoroso mounstro.
Encontramos un manantial,
Al unir los labios,
Por lo inevitable de lo natural,
Despojamos las telas en el cuerpo.
Mariposas nos miraban,
Volando al rededor en orquesta,
Senderos nunca viajados,
Explorados se quedaron.
Entre las Margaritas y un lago,
Dos seres estrenados,
Y seguimos corriendo a la colina,
vimos como terminaba el atardecer,
Prometimos amarnos siempre,
hasta perecer.
Entre tu bosque de Margaritas,
Siguiendo el eco de tu risa,
Se encuentra tu mirada y la mia.
Miro tus luceros,
Dos llamaradas en tu rostro,
Me quemas al tocar mis dedos,
Cual bondadoso y amoroso mounstro.
Encontramos un manantial,
Al unir los labios,
Por lo inevitable de lo natural,
Despojamos las telas en el cuerpo.
Mariposas nos miraban,
Volando al rededor en orquesta,
Senderos nunca viajados,
Explorados se quedaron.
Entre las Margaritas y un lago,
Dos seres estrenados,
Y seguimos corriendo a la colina,
vimos como terminaba el atardecer,
Prometimos amarnos siempre,
hasta perecer.