wolfheart
Poeta recién llegado
Era un rojo y melancólico ocaso
llovían mil pétalos negros y rojos desde el cielo
recordando en su sinfonía
mil historia de amor y de olvido
Entre perros y mendigos
Navegando entre las calles vacías,
en un mar de basura y asfalto,
va mi sombra entre la niebla y la luz,
va mi aullido de la luna al espacio,
esta vida de errante sin fin,
esta noche que nunca descansa,
todo en pos del por que,
el abandono y la esperanza,
Es mí pasado un portal,
a la gentileza y la confianza,
es mi recuerdo el final,
de la alianza y la lealtad,
Yo era en las noches sus ojos,
y en la soledad su amigo,
fue en el bosque no en la ciudad,
que aposte mi vida a sus enemigos,
Y a diferencia de mí,
que al salir siempre regresar,
una noche partió,
pero nunca jamás volvió,
Hasta que el cielo callo,
hasta que la ciudad nació,
y el recuerdo se borro,
en lo que alguna vez creo,
Ya se fueron las esperanzas,
murió aquel cálido bosque,
ahora vago en la ciudad,
entre mil historias de olvido,
Van mis famélicos ojos
buscando la verdad,
de por que esta humanidad
vive entre perros y mendigos,
Hasta que el cielo parta la noche,
hasta que la ciudad se convierta en bosque,
hasta que la esperanza no sea olvido,
como un camino sin regreso al llegar,
Seguiré siendo el errante,
que navega entre mil historias de olvido,
seguiré llevando la carga,
de esperar siempre ese final,
Mientras mis ojos no se apaguen,
quizá algún día lo encuentre perdido,
hasta entonces nunca dormiré por igual,
como sueña esta humanidad,
entre perros y mendigos.
llovían mil pétalos negros y rojos desde el cielo
recordando en su sinfonía
mil historia de amor y de olvido
Entre perros y mendigos
Navegando entre las calles vacías,
en un mar de basura y asfalto,
va mi sombra entre la niebla y la luz,
va mi aullido de la luna al espacio,
esta vida de errante sin fin,
esta noche que nunca descansa,
todo en pos del por que,
el abandono y la esperanza,
Es mí pasado un portal,
a la gentileza y la confianza,
es mi recuerdo el final,
de la alianza y la lealtad,
Yo era en las noches sus ojos,
y en la soledad su amigo,
fue en el bosque no en la ciudad,
que aposte mi vida a sus enemigos,
Y a diferencia de mí,
que al salir siempre regresar,
una noche partió,
pero nunca jamás volvió,
Hasta que el cielo callo,
hasta que la ciudad nació,
y el recuerdo se borro,
en lo que alguna vez creo,
Ya se fueron las esperanzas,
murió aquel cálido bosque,
ahora vago en la ciudad,
entre mil historias de olvido,
Van mis famélicos ojos
buscando la verdad,
de por que esta humanidad
vive entre perros y mendigos,
Hasta que el cielo parta la noche,
hasta que la ciudad se convierta en bosque,
hasta que la esperanza no sea olvido,
como un camino sin regreso al llegar,
Seguiré siendo el errante,
que navega entre mil historias de olvido,
seguiré llevando la carga,
de esperar siempre ese final,
Mientras mis ojos no se apaguen,
quizá algún día lo encuentre perdido,
hasta entonces nunca dormiré por igual,
como sueña esta humanidad,
entre perros y mendigos.
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