coral
Una dama muy querida en esta casa.
xxxxxxxxxx
¡¿Qué será de mí?!
incauta golondrina,
mariposa dormida
entre las corolas de flores secas,
polvorientas y marchitas,
sin beber del néctar de tu boca,
sin que tú sepas de mis horas
y lo mucho que me duelen sus ausencias…
¡¿Qué será de mí?!
sin ver el rumbo de sus vientos,
sin sentir su calor en mi aposento,
sin reflejar mi rostro en sus pupilas.
¡¿Qué será de mí?!
errante peregrina,
sumida entre la vida y su rutina,
buscando sus risas entre cañaverales
y extrañando de sus labios las sonrisas,
colocando mis suspiros en los altares.
El portento de sus almas cristalinas…
Se evaporan en mis sueños transeúntes,
gimo y lloro, y no quiero despertarme,
porque al despertar…¡me encuentro lejos!
ya muy lejos de ese tacto que acariciaban
mis manos y contaban los hilos plateados,
-único adorno que van cubriendo mis cabellos-…
Y sus suspiros… suspiros de niños indefensos y dolidos,
esos niños…que nunca tuviste entre tus brazos
y no sentiste cuando se marcharon
¡¿Qué será de mí?! si ya no están a mi lado,
¡si mucho tengo que extrañarlos!
si apenas me quedó el sabor…
El sabor de su amargo llanto,
y tú… perdido entre tus sombras…
Yo… mariposa, muriendo entre las corolas,
entre pétalos de flores secas
y su lejanía que me duele y me acongoja.
Prudencia Arenas
Coral
¡¿Qué será de mí?!
incauta golondrina,
mariposa dormida
entre las corolas de flores secas,
polvorientas y marchitas,
sin beber del néctar de tu boca,
sin que tú sepas de mis horas
y lo mucho que me duelen sus ausencias…
¡¿Qué será de mí?!
sin ver el rumbo de sus vientos,
sin sentir su calor en mi aposento,
sin reflejar mi rostro en sus pupilas.
¡¿Qué será de mí?!
errante peregrina,
sumida entre la vida y su rutina,
buscando sus risas entre cañaverales
y extrañando de sus labios las sonrisas,
colocando mis suspiros en los altares.
El portento de sus almas cristalinas…
Se evaporan en mis sueños transeúntes,
gimo y lloro, y no quiero despertarme,
porque al despertar…¡me encuentro lejos!
ya muy lejos de ese tacto que acariciaban
mis manos y contaban los hilos plateados,
-único adorno que van cubriendo mis cabellos-…
Y sus suspiros… suspiros de niños indefensos y dolidos,
esos niños…que nunca tuviste entre tus brazos
y no sentiste cuando se marcharon
¡¿Qué será de mí?! si ya no están a mi lado,
¡si mucho tengo que extrañarlos!
si apenas me quedó el sabor…
El sabor de su amargo llanto,
y tú… perdido entre tus sombras…
Yo… mariposa, muriendo entre las corolas,
entre pétalos de flores secas
y su lejanía que me duele y me acongoja.
Prudencia Arenas
Coral
Última edición:
::