Alex Courant
Poeta adicto al portal
Entre tus brazos me refugio
En la quietud de nuestro lecho,
mientras la tierra gira y las luces se apagan,
mientras no puedo conciliar el sueño
que se me escapa como un niño
con los pies descalzos,
entre tus brazos me refugio.
La ciudad nos devora con sus fauces.
Alguna voz oculta
nos llama al paredón del mundo cotidiano
donde una y otra y otra vez
con los ojos tapados nos fusilan.
Oye a los magros perros y las ebrias sirenas,
los sonantes disparos, la rutina del miedo.
Escucha el tic-tac del reloj sombrío,
el crepitar de las aceras,
el hipo de los áridos fantasmas.
A estas horas ya nada... nada nos pertenece.
Todos los hombres me recuerdan
a pútridas manzanas en la mesa,
a latas de cerveza vacías y oxidadas,
a pastosos cigarros que van de boca en boca.
Sólo en tus brazos me refugio
con la tosca alegría de un humilde proscrito,
como si fuera un río sin memoria
que fluye hacia la mar y entre sus olas muere.
*
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