Vladimir Rommel
Poeta recién llegado
Entre tus dudas y mis contradicciones, emerge desde el silencio de tus quejas
Y la sordera de mi entendimiento: el amor: el amor matizado de placer y llanto,
El amor golpeado por la pluma de tus manos, el amor rodeado de envidia y malos pasos;
El amor que es dependiente de tu risa y de tu llanto.
Entre el perdonarme tú y comprenderte yo, surge la desidia de tus palabras, ante la ansiedad de mis manos y luego el silencio que me aterra y que se hace cómplice de tus ojos y mi voz que enmudece y tus labios que no florecen y luego en medio de la nada, surge nuevamente el amor, que adoctrina mis palabras y resucita tus mirada, que me aferra a tu cuerpo, que te ata a mis manos, que me vuelve parte de tu silencio y que te vuelve todo en mi mirada.
Entre mis palabras y tu llanto y entre tus dudas y mis contradicciones, surge nuevamente como un fénix, el amor, tu amor por el cual dispuesto estoy a vivir y a morir, a reir y a llorar y por el cual sobretodo estoy dispuesto a amar y solamente a amar y eso es inevitable.
Y la sordera de mi entendimiento: el amor: el amor matizado de placer y llanto,
El amor golpeado por la pluma de tus manos, el amor rodeado de envidia y malos pasos;
El amor que es dependiente de tu risa y de tu llanto.
Entre el perdonarme tú y comprenderte yo, surge la desidia de tus palabras, ante la ansiedad de mis manos y luego el silencio que me aterra y que se hace cómplice de tus ojos y mi voz que enmudece y tus labios que no florecen y luego en medio de la nada, surge nuevamente el amor, que adoctrina mis palabras y resucita tus mirada, que me aferra a tu cuerpo, que te ata a mis manos, que me vuelve parte de tu silencio y que te vuelve todo en mi mirada.
Entre mis palabras y tu llanto y entre tus dudas y mis contradicciones, surge nuevamente como un fénix, el amor, tu amor por el cual dispuesto estoy a vivir y a morir, a reir y a llorar y por el cual sobretodo estoy dispuesto a amar y solamente a amar y eso es inevitable.