Daniela Cifelli
Poeta recién llegado
No es un simple suspiro lo que quiero darte,
es mi cariño el que quiero brindarte,
es mi vida con la tuya
como deseo complemetarme.
es mi cariño el que quiero brindarte,
es mi vida con la tuya
como deseo complemetarme.
Quiero entregarte lo que siento,
quiero decirte cuánto te quiero,
envolver mis anhelos en un amor de cristal
puro y transparente como lo siento de verdad
y que lo recibas con ansias de poseerlo-
Sí, que poseas mis anhelos, mis deseos,
que me desees y yo te desee,
que me ames y yo te ame,
que sientas con magnificiencia
este amor que tengo por ti,
adicto a tu malicia e inocencia,
cautivado entre la ironía
y la dicha que me haces sentir,
cuando me halagas con esas palabras
que a mi alma llegan y corazón llenan,
y con tu alegría que me hace vivir.
Devórame con tu alma,
tómame con tus besos,
atrápame como quieras,
enséñame la confianza con la delicia de tu piel,
envuélveme en una música placentera,
llena de dulzura y de caricias,
con susurros al oído
que me hagan volar, estremecer.
Conviérte en mi droga interminable,
lléname de sobredosis inalcanzables por la humanidad,
desnudemos la vergüenza, la pena que nos separa,
seamos puros y transparentes ante el sentimiento
y con una entrega del corazón
alcancemos la sastifacción del amor.
Olvídate quién soy, quién eres,
de dónde vienes, a dónde voy.
Vivamos un presente dulce
que engañe a la malicia
y demuéstrame como éste deseo nos luce.
Dejémonos de impedimentos,
de estupideces ilógicas,
basta de nervios, que se acaben las penas (repito),
que el perfume de nuestros labios nos embriague,
que el néctar de lo prohibido exalte al corazón,
que todo lo que queramos hacer
nos convierta en libres de tomar la decisión
y desplazarnos con cuerpo a cuerpo, beso a beso,
alma con alma,
todo el amor, la locura y la pasión...
quiero decirte cuánto te quiero,
envolver mis anhelos en un amor de cristal
puro y transparente como lo siento de verdad
y que lo recibas con ansias de poseerlo-
Sí, que poseas mis anhelos, mis deseos,
que me desees y yo te desee,
que me ames y yo te ame,
que sientas con magnificiencia
este amor que tengo por ti,
adicto a tu malicia e inocencia,
cautivado entre la ironía
y la dicha que me haces sentir,
cuando me halagas con esas palabras
que a mi alma llegan y corazón llenan,
y con tu alegría que me hace vivir.
Devórame con tu alma,
tómame con tus besos,
atrápame como quieras,
enséñame la confianza con la delicia de tu piel,
envuélveme en una música placentera,
llena de dulzura y de caricias,
con susurros al oído
que me hagan volar, estremecer.
Conviérte en mi droga interminable,
lléname de sobredosis inalcanzables por la humanidad,
desnudemos la vergüenza, la pena que nos separa,
seamos puros y transparentes ante el sentimiento
y con una entrega del corazón
alcancemos la sastifacción del amor.
Olvídate quién soy, quién eres,
de dónde vienes, a dónde voy.
Vivamos un presente dulce
que engañe a la malicia
y demuéstrame como éste deseo nos luce.
Dejémonos de impedimentos,
de estupideces ilógicas,
basta de nervios, que se acaben las penas (repito),
que el perfume de nuestros labios nos embriague,
que el néctar de lo prohibido exalte al corazón,
que todo lo que queramos hacer
nos convierta en libres de tomar la decisión
y desplazarnos con cuerpo a cuerpo, beso a beso,
alma con alma,
todo el amor, la locura y la pasión...
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