Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Alimenta mi noche,
entre tus manos dulces,
Alimenta mi alma,
entre las caricias inciertas,
de un instante eterno,
Mira la rosa,
que se sumerge celosa,
al sentir el brillo de tus ojos,
Mira la luna ocultarse,
al no poder compararse a ti,
Que entre estrellas hermosas,
Tú la más brillante entre ellas,
con el collar de fuego,
la gracia del cielo... en ti...
Que el mar susurre mil celos,
que el sol se sienta olvidado,
que has preferido mis alas oscuras,
al confín de un día soleado,
La bendita calma,
que arrancas con tu voz,
en melancólico llanto,
recordando quien eres,
¡Mi amada, deseada!
desde le instante que cruzamos miradas,
desde el momento que respiré tu perfume,
Recibe entonces mi humilde amor,
que no baste hoy... si no la eternidad,
acunando por siempre la felicidad,
de tenerte bajo mi corazón,
Que se arda el infierno,
que vibre el cielo,
que nunca fui tan enamorado,
que nunca fui tan correspondido,
Y al tiempo,
jamás temí como hoy,
no ser suficiente...
Por ello...
te amaré más mañana que hoy...
entre tus brazos desearé la muerte,
antes de dejarte ir...
No necesito palabras,
para que sepas,
mis sentimientos están a tus pies,
como yo mismo...
Para ti amor mío...
L.V.
entre tus manos dulces,
Alimenta mi alma,
entre las caricias inciertas,
de un instante eterno,
Mira la rosa,
que se sumerge celosa,
al sentir el brillo de tus ojos,
Mira la luna ocultarse,
al no poder compararse a ti,
Que entre estrellas hermosas,
Tú la más brillante entre ellas,
con el collar de fuego,
la gracia del cielo... en ti...
Que el mar susurre mil celos,
que el sol se sienta olvidado,
que has preferido mis alas oscuras,
al confín de un día soleado,
La bendita calma,
que arrancas con tu voz,
en melancólico llanto,
recordando quien eres,
¡Mi amada, deseada!
desde le instante que cruzamos miradas,
desde el momento que respiré tu perfume,
Recibe entonces mi humilde amor,
que no baste hoy... si no la eternidad,
acunando por siempre la felicidad,
de tenerte bajo mi corazón,
Que se arda el infierno,
que vibre el cielo,
que nunca fui tan enamorado,
que nunca fui tan correspondido,
Y al tiempo,
jamás temí como hoy,
no ser suficiente...
Por ello...
te amaré más mañana que hoy...
entre tus brazos desearé la muerte,
antes de dejarte ir...
No necesito palabras,
para que sepas,
mis sentimientos están a tus pies,
como yo mismo...
Para ti amor mío...
L.V.