Entrega.
En una noche de amores
entre estrellas y luceros.
Te asomaste a mi puerta,
te invité entrar a mi acuario
y dejé saciar tus ojos
de mi paisaje sin igual,
desnudando cada rincón
de este paraíso de amor.
Tus oídos dormitados
en el rumor de la noche
y bajo belicoso hechizo
del embrujo de mis labios
susurrando en fragmentos
un te amo, encendiendo
ardiente llama en tu cuerpo.
Tus manos mágicas
guiadas por las hadas
deslizando traviesas
en mi piel sedienta
hasta pasar ese fuego
de tu insaciable hoguera.
Tu piel con mi piel
se funden hasta mi centro
y con extrema y tierna pasión
somos brebaje de esencias
saboreadas en el delirio
incontrolable del éxtasis.
La adrenalina nos eleva
hasta besar el cielo
dibujando armónicas siluetas
que danzan en frenético
desenfreno, un mar
de espuma nos baña.
Y en un solo latido
nuestros corazones
descansan en perpleja
y musical fantasía.
Dionisio (Baco) sonríe
y Eros envía a cupido
a flechar sin cansancio
este amor que es cielo
es infierno, es entrega.
En cañaveral de pasiones.