luz gento
Poeta que considera el portal su segunda casa
El día que la quieras con tu vida
el día que la ames sin medida
que recojas sus sueños y los cantes
que habites sus tristezas y dolor.
Cuando sufras con ella lo que sufre
y llores sus lágrimas sin carga,
cuando nada te impida tanto amarla
que le ofrezcas sin medida el corazón.
Entonces, tal vez, yo te la entregue
sin reservas, restricciones o amargura
como niña que se cuida y que se acuna,
el tesoro que mi Dios me regaló.
El día que la ames hasta el cielo
y para el cielo prepares sus cosechas
cultivadas, preciosas, bien mimadas,
como ofrenda agradable al Señor.
Entonces tal vez yo te la entregue
ataviada, vestida como novia,
promesa de amor, dulce y amiga,
reservada del cielo, bien amada.
El día que la quieras con tu vida,
el día que la ames sin medida,
que le entregues el cielo en tus manos
y le ofrezcas todo el ser que Dios te dio.
el día que la ames sin medida
que recojas sus sueños y los cantes
que habites sus tristezas y dolor.
Cuando sufras con ella lo que sufre
y llores sus lágrimas sin carga,
cuando nada te impida tanto amarla
que le ofrezcas sin medida el corazón.
Entonces, tal vez, yo te la entregue
sin reservas, restricciones o amargura
como niña que se cuida y que se acuna,
el tesoro que mi Dios me regaló.
El día que la ames hasta el cielo
y para el cielo prepares sus cosechas
cultivadas, preciosas, bien mimadas,
como ofrenda agradable al Señor.
Entonces tal vez yo te la entregue
ataviada, vestida como novia,
promesa de amor, dulce y amiga,
reservada del cielo, bien amada.
El día que la quieras con tu vida,
el día que la ames sin medida,
que le entregues el cielo en tus manos
y le ofrezcas todo el ser que Dios te dio.