Fabiola Montes
Poeta asiduo al portal
No quiero ser de otro.
Quiero pertenecer sólo a tus brazos,
a tus brazos que nacen en mi mente,
que son producto de mi imaginario
mundo de alternas realidades.
Quiero ser tuya eternamente.
De ti que cobras vida en mi sueño,
mudo caballero imaginado
de tez de cobre y voz de viento,
a ti declaro ser mi dueño.
De pensar que en realidad no existes
¡tiemblo!
No deja de latir la esperanza
de que cualquier vuelta de esquina
casual te encuentre.
Tuya por siempre compañero de vida,
el que endulza el café en mis desvelos,
sostiene entre las suyas mis manos
y con la mirada dice: Caminemos.
A ti, amor nuevo y añejo
a ti te espero
a ti me entrego.
Quiero pertenecer sólo a tus brazos,
a tus brazos que nacen en mi mente,
que son producto de mi imaginario
mundo de alternas realidades.
Quiero ser tuya eternamente.
De ti que cobras vida en mi sueño,
mudo caballero imaginado
de tez de cobre y voz de viento,
a ti declaro ser mi dueño.
De pensar que en realidad no existes
¡tiemblo!
No deja de latir la esperanza
de que cualquier vuelta de esquina
casual te encuentre.
Tuya por siempre compañero de vida,
el que endulza el café en mis desvelos,
sostiene entre las suyas mis manos
y con la mirada dice: Caminemos.
A ti, amor nuevo y añejo
a ti te espero
a ti me entrego.