Piedad Acosta Ruiz
Poeta recién llegado
Entrégame esas manos
amplias, inmensamente grandes
de tanto trabajar.
Entrégame esas manos
cansadas,
deseosas de acariciar un pan.
Entrégame esas manos tejedoras
de cuentos e historias,
esas manos milagrosas.
Manos de mazo, que parten el hierro y el cemento,
entrégame esas manos doradas, de tanto arar,
manos que esculpen el trigo que se va hornear.
Entrégame esas manos
que necesito sentirlas,
porque hoy las quiero acariciar,
porque hoy las quiero besar.
Entrégame esas manos dibujadas de ramales
para perderme en su espesura
para remontarme a las alturas,
entrégame esas manos
que hoy mis penas quiero calmar.