luz
Poeta que considera el portal su segunda casa
[center:4943477c71] La brisa no apaga el quejido
de la voz perentoria del deseo,
que de noche inventa fantasías.
Rueda por el mar la luna llena
y el rojo satén de la alborada,
con rayos sesgados nos alumbra.
Bésame.
Bésame toda.
Confundamos en una sola
nuestras sombras.
Así.
Así toda desnuda.
Qué destello de placer,
sobre un manto de arena.
No sé qué moja más:
si tu deleite o mi locura,
o ese caballo de mar
que en la ostra se ajusta.
Entra.
Te recibo.
Transita.
Te acompaño.
Escapa.
Se acopla y muere.
Deja en mi vientre
el nácar brillante
de su plácido final.
¡Qué contrastes tiene la vida!
Los peces viven añorando la playa,
mientras tu sexo se desvanece
después que me habita.[/center:4943477c71]
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de la voz perentoria del deseo,
que de noche inventa fantasías.
Rueda por el mar la luna llena
y el rojo satén de la alborada,
con rayos sesgados nos alumbra.
Bésame.
Bésame toda.
Confundamos en una sola
nuestras sombras.
Así.
Así toda desnuda.
Qué destello de placer,
sobre un manto de arena.
No sé qué moja más:
si tu deleite o mi locura,
o ese caballo de mar
que en la ostra se ajusta.
Entra.
Te recibo.
Transita.
Te acompaño.
Escapa.
Se acopla y muere.
Deja en mi vientre
el nácar brillante
de su plácido final.
¡Qué contrastes tiene la vida!
Los peces viven añorando la playa,
mientras tu sexo se desvanece
después que me habita.[/center:4943477c71]
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