Cetrero3
Poeta fiel al portal
No logro hallar consuelo, ¡desvarío!,
y al otro lado de la vil retina
me sigue ardiendo el sol de su vacío...
Son unos versos del alma
olvidados en la esquina,
unos versos en la palma
de la confusa neblina:
Hoy navega el pensamiento
en recuerdos que no digo,
los abanico y los siento,
y como espigas de trigo
van ondulandose al viento.
Danzo sobre lo perdido,
y amansandose el lamento
relleno copas de olvido.
Me adormezco, dulce, viendo
como la noche a vencido,
y sigo, calmo, creyendo
que aún, mi día, no a nacido.
Y ahora la luna enrojece
con la sangre del día.
Y ahora que la noche envejece
y se apaga, y se vacía,
ahora que todo se ofrece
con engañada alegría,
no sé si la noche mece
o si quién mece es el día .
No logro controlar mi desvarío,
y al otro lado de la atroz retina
sigue quemando el sol de su vacío
mientras se escurre todo en una esquina.
y al otro lado de la vil retina
me sigue ardiendo el sol de su vacío...
Son unos versos del alma
olvidados en la esquina,
unos versos en la palma
de la confusa neblina:
Hoy navega el pensamiento
en recuerdos que no digo,
los abanico y los siento,
y como espigas de trigo
van ondulandose al viento.
Danzo sobre lo perdido,
y amansandose el lamento
relleno copas de olvido.
Me adormezco, dulce, viendo
como la noche a vencido,
y sigo, calmo, creyendo
que aún, mi día, no a nacido.
Y ahora la luna enrojece
con la sangre del día.
Y ahora que la noche envejece
y se apaga, y se vacía,
ahora que todo se ofrece
con engañada alegría,
no sé si la noche mece
o si quién mece es el día .
No logro controlar mi desvarío,
y al otro lado de la atroz retina
sigue quemando el sol de su vacío
mientras se escurre todo en una esquina.
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