Ciela
Poeta veterano en el portal
ENTRO A TU CASA
Entro a tu casa
aunque no sea
tu invitada.
Me poso en la pradera
azul estrecha
de la cama.
Aspiro lo que fuimos.
No encuentro ni la pava
franciscana.
Ni el jarro inmenso
en que intentabas
alivianar el café
que me pesaba.
No están los libros.
Se opaca la ventana
que daba a una galaxia
atemporal. Te fuiste,
te mudaste.
Voy y Nada.
Me extinguiste.
Ni están las fotos
de tus hijos,
tal vez tuviste otros,
y en el piso
no están mis
medias blancas.
Ni mi recuerdo
baila. Voy cada
madrugada
mientras pasa
el avión
que te aterraba.
Regreso igual,
pulverizada.
Entro a tu casa
y no es casual
que muera
entre tus sábanas.
Entro a tu casa
aunque no sea
tu invitada.
Me poso en la pradera
azul estrecha
de la cama.
Aspiro lo que fuimos.
No encuentro ni la pava
franciscana.
Ni el jarro inmenso
en que intentabas
alivianar el café
que me pesaba.
No están los libros.
Se opaca la ventana
que daba a una galaxia
atemporal. Te fuiste,
te mudaste.
Voy y Nada.
Me extinguiste.
Ni están las fotos
de tus hijos,
tal vez tuviste otros,
y en el piso
no están mis
medias blancas.
Ni mi recuerdo
baila. Voy cada
madrugada
mientras pasa
el avión
que te aterraba.
Regreso igual,
pulverizada.
Entro a tu casa
y no es casual
que muera
entre tus sábanas.
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