comatoso;
Poeta recién llegado
Qué más dará la entropía
si pienso en ti noche y día.
Qué importa el fuego cruzado
si me tienes embobado,
si este caos que provocas
no es fruto de nuestras bocas.
¿Qué tiene tu solo nombre
que transforma a este hombre
en un perrito faldero?
Qué es esa suerte de esencia...
¿Qué habrá en tu presencia
que deseo como un fiero?
Y yo no soy pendenciero,
pero al verte...este caldero
no bombea sinó inflama,
es una prístina llama:
el pecado originario
de quien todavía ama.
Y yo no soy rencoroso...
si me arrastré por el lodo
y en silencio trepé el foso,
sólo por ver tu reflejo:
tan bonito, tan precioso,
y a la vez esplendoroso.
Pero el precio de tu fuero
terminó por desarmarme.
No era oro sinó acero
lo que veía en tus ojos;
no era un amor incipiente,
sinó tu ardor por matarme.
si pienso en ti noche y día.
Qué importa el fuego cruzado
si me tienes embobado,
si este caos que provocas
no es fruto de nuestras bocas.
¿Qué tiene tu solo nombre
que transforma a este hombre
en un perrito faldero?
Qué es esa suerte de esencia...
¿Qué habrá en tu presencia
que deseo como un fiero?
Y yo no soy pendenciero,
pero al verte...este caldero
no bombea sinó inflama,
es una prístina llama:
el pecado originario
de quien todavía ama.
Y yo no soy rencoroso...
si me arrastré por el lodo
y en silencio trepé el foso,
sólo por ver tu reflejo:
tan bonito, tan precioso,
y a la vez esplendoroso.
Pero el precio de tu fuero
terminó por desarmarme.
No era oro sinó acero
lo que veía en tus ojos;
no era un amor incipiente,
sinó tu ardor por matarme.