katbago83
Poeta recién llegado
Entumecidos
Hoy es uno de esos días
en que el mundo
ha amanecido enrarecido por la vileza,
el egoísmo,
las prisas,
la penuria,
la miseria,
el desasosiego enfermizo
Vapores pútridos emanan de bocas, tubos y chimeneas
Flotan las penurias ante la indiferencia generalizada,
afloran las banalidades,
estúpidas superficialidades
que aplastan con su constante runrun las cuestiones más simples,
aunque más verdaderas,
más trascendentales de la vida
La ceguera inducida por el sinfin de sinsentidos,
por la bárbara sin razón,
por el afán de eludir las realidades
en el refugio de las virtualidades
Evasión por medio de sugestión
y autosugestión de virtu-realidades
La farsa anida en nuestro sistema,
es cierto,
pero la tomamos sin más,
sin combatirla,
anida por tanto también en nuestras personalidades
Comodidad ante todo,
no vaya a ser que la reflexión incomode nuestra confortable insipidez
Pensar lo mínimo,
no vaya a ser que emerjan en la mente
preguntas existenciales
que dificulten nuestro tránsito
absurdo, irresponsable e indoloro
por este mundo hostil.
¿Para qué arriesgar tanto bienestar?
¿Sacrificarlo por un vivir-de-verdad, quizás?
Hoy es uno de esos días
en que el mundo
ha amanecido enrarecido por la vileza,
el egoísmo,
las prisas,
la penuria,
la miseria,
el desasosiego enfermizo
Vapores pútridos emanan de bocas, tubos y chimeneas
Flotan las penurias ante la indiferencia generalizada,
afloran las banalidades,
estúpidas superficialidades
que aplastan con su constante runrun las cuestiones más simples,
aunque más verdaderas,
más trascendentales de la vida
La ceguera inducida por el sinfin de sinsentidos,
por la bárbara sin razón,
por el afán de eludir las realidades
en el refugio de las virtualidades
Evasión por medio de sugestión
y autosugestión de virtu-realidades
La farsa anida en nuestro sistema,
es cierto,
pero la tomamos sin más,
sin combatirla,
anida por tanto también en nuestras personalidades
Comodidad ante todo,
no vaya a ser que la reflexión incomode nuestra confortable insipidez
Pensar lo mínimo,
no vaya a ser que emerjan en la mente
preguntas existenciales
que dificulten nuestro tránsito
absurdo, irresponsable e indoloro
por este mundo hostil.
¿Para qué arriesgar tanto bienestar?
¿Sacrificarlo por un vivir-de-verdad, quizás?